GERARDO ARMENTA BALDERRAMA
wCuento añejo en Navojoa
wLucha contra el abigeato

En Navojoa hay un cuento añejo que por la naturaleza de su trama es obvio que interese más a los adultos que a los niños. Se trata del relato contado uno y otra vez sobre el combate policiaco al abigeato en el Sur de la Entidad.
Ese cuento no tiene ninguna moraleja o enseñanza, excepto la ratificación de que el castigo de las conductas delictivas suele ser a veces precisamente un cuento. Los voceros de la Procuraduría de Justicia sonorense han dicho repetidamente que esta dependencia pondría manos a la obra para frenar el robo de ganado.
Si lo ha hecho, eso es algo que no está del todo acreditado ante la opinión pública. Toda la evidencia orilla a apostar triple contra sencillo que la persecución policial al respecto no ha brindado buenos resultados. Porque, ¿sabe usted?, “siguen desapareciendo caballos, becerros y vacas”. Debe ser pertinente averiguar quién formuló esta seria denuncia periodística, particularmente por el matiz o reclamación verbal que le imprimió al señalar que “siguen desapareciendo” animales de campo como los descritos.
Podría entenderse que también en esa denuncia hay una especie de generosidad conceptual por la forma en que no utiliza palabras como robo o abigeato. Caballos, becerros y vacas no suelen desaparecer silvestremente al conjuro de ningún acto de magia. Si a usted le gusta la literatura de ciencia ficción, se topará con historias de OVNIS cuyos tripulantes habrían subido a sus naves vacas y caballos para someterlos a exámenes quirúrgicos y entender así la fauna terrestre.
Pero hasta donde se sabe aquí en el sur nunca han corrido rumores sobre la presencia de extraterrestres interesados en practicar alguna forma de abigeato, que igualmente se ignora si existe o no como conducta delictiva en la Vía Láctea. Lo cierto es que el asunto que se comenta es mucho más terrenal. Por ello, sin duda, el presidente de la Asociación Ganadera local lo ubicó en la consideración pública.
Fue precisamente Oscar Armando Murrieta Moroyoqui quien le puso ruido a este chicharrón del abigeato con la frase de que “siguen desapareciendo caballos, becerros y vacas”. En virtud de la procedencia personal de este señalamiento, no es factible poner en duda el hecho que trasluce. En otras palabras, el dirigente de los ganaderos locales debe saber de lo que habla.
A tono con esta modalidad, anunció la que calificó como buena noticia, es decir, la instalación de una Agencia del Ministerio Público Especializada en Abigeato. El procurador Carlos Navarro Sugich señaló que esta dependencia estará en Navojoa y funcionará en el corto plazo. No se sabe cuál será realmente la extensión de este plazo. Cabría esperar que no tarde mucho tiempo en aplicarse.
Sin embargo, hay que ser francos: no es la primera vez que se idean mecanismos justicieros de esta naturaleza para salir al paso de un delito como el abigeato que, hasta donde se entiende por decisiones como la anotada, terminó por cobrar en las comarcas sureñas una extendida aunque indeseable presencia. Se han realizado varios intentos para frenarlo. Hoy se pondrá en curso uno más con la agencia del MP especializada en la materia.
Quizá no resulte forzosa tal especialización ministerial. Quizá, en efecto, tendría que bastar con que el (o los) Ministerio Público existente cumpla con su tarea en el caso del abigeato. El anuncio del procurador Navarro Sugich corre el riesgo de burocratizar todavía más el que ya parece un mecanismo de justicia de suyo burocratizado como es el que se dice es aplicado para evitar el robo de ganado en el territorio sureño donde figuran municipios como los de Navojoa, Alamos, Huatabampo, Etchojoa y Benito Juárez.
En esa geografía regional operará la especializada agencia del MP de que se habla. El afán gubernamental que se empeñó en su creación debe acelerarse para convertirla pronto en una realidad tangible. Antaño se consideraba al abigeato como un delito serio en extremo. En el Viejo Oeste, por ejemplo, apropiarse de un caballo ajeno equivalía a recibir un ajusticiamiento severo sin necesidad de juicio formal.
Por lo visto, la Procuraduría de Justicia del Estado “tomará el toro por los cuernos” para enfrentar al abigeato en la región. Pues ojalá se apure porque el riesgo podría ser que el día de mañana ni siquiera haya un toro que sirva a ese fin. En la lucha contra el abigeato deben ser mucho más redituable las acciones comprobables que las palabras a menudo utilizadas para generar la impresión de que efectivamente se está haciendo algo contra ese delito.

nGERARDO ARMENTA BALDERRAMA
Licenciado en Periodismo por la UNAM.
Ha sido editorialista de Periódicos Sonorenses por más de una década.
Director de ‘El Informador del Mayo’