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THE ASSOCIATED PRESS
NAIROBI.- Nuevos combates estallaron el domingo en Sudán del Sur, menos de 48 horas después de que el Presidente del País y un jefe rebelde acordaran un alto el fuego, a cuya concertación habían contribuido el secretario norteamericano de Estado y el secretario general de la ONU.
Un grupo que promueve la asistencia para el País y analistas habían elogiado el acuerdo para la tregua concertado el viernes en la noche, aunque algunos habían expresado escepticismo de que pudiera traducirse en la práctica en una pacificación.
Esos temores quedaron confirmados el domingo, al reencenderse la lucha por el control de una localidad petrolera estratégica, donde se han cometido terribles crímenes contra la humanidad. Las partes se acusaron una a la otra de reanudar la violencia.
El ministro de defensa de Sudán del Sur, Kuol Manyang Juk, dijo que los rebeldes atacaron a las 6:30 del domingo posiciones de Gobierno cerca de Bentiu. Agregó que los efectivos del Gobierno dieron muerte a 27 rebeldes y capturaron algunas armas.
“A las 8:30 (los insurgentes) también atacaron nuestras posiciones... en un camino entre Bentiu y los yacimientos petrolíferos de Thar Jath. Nuestras fuerzas los repelieron”, agregó.
Un portavoz de la oposición, general de brigada Lul Ruai Kong, dijo que las fuerzas del Gobierno atacaron a los rebeldes en dos estados.
Afirmó que los combatientes de los grupos paramilitares sudaneses ayudaban a las fuerzas del Gobierno en los alrededores de Bentiu.
Las violaciones más recientes al acuerdo para resolver la crisis en Sudán del Sur muestran que (el Presidente Salva) Kiir es un hipócrita o no tiene control de sus fuerzas’’, afirmó Kong en un comunicado.
Agregó que la comunidad internacional y la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo de África Oriental (IGAD por sus siglas en inglés), un bloque regional que medió el acuerdo de paz, deberían saber que las fuerzas de Kiir fueron las primeras en violar el convenio.
Trabajadores humanitarios habían expresado confianza en que el acuerdo del viernes permitiera a habitantes regresar a sus casas y plantar cultivos.
Más de 1.3 millones de personas huyeron de sus hogares debido a la lucha, y expertos en asistencia afirman que si los residentes no plantan cultivos para finales de mayo, habrá falta de alimentos a gran escala y quizá incluso una hambruna.