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Por Natalia Vitela

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- En la última década, la atención hospitalaria de niños víctimas de bullying se ha duplicado.

Corina García Piña, responsable de la Clínica de Atención Integral al Niño Maltratado, explicó que el Instituto Nacional de Pediatría (INP) atendía en 2004 a unos 15 menores al año, en promedio, y ahora la cifra ronda los 35.

Este incremento, estimó la especialista en entrevista, puede deberse a que cada vez más niños están denunciando esta situación.

Refirió que 60% de los casos son niños víctimas de bullying físico, y el resto de acoso psicológico y sexual.

“Mientras los niños son más propensos a la agresión física, las niñas lo son al acoso”, detalló.

García recordó que un niño que orinaba sangre tras sufrir golpes en el estómago ha sido el caso más severo que ha llegado al INP.

“Vivió un traumatismo en la vejiga. El niño llegó con sangrado urinario, pero no sabíamos que estaba viviendo bullying, hasta que se hizo una valoración. Encontramos que psicológicamente el niño tenía repercusiones”, relató.

“Pero también se han atendido niños con traumatismo craneoencefálico”, abundó.

Según García, los niños que atienden por bullying llevan meses y hasta años siendo víctimas.

“Son amenazados y tienen temor de denunciarlo. Las repercusiones psicoemocionales son devastadoras. No depende del tiempo de la exposición a la violencia, sino de la manera en cómo la viven los niños”, explicó.

El bullying psicológico, destacó, suele estar invisibilizado, sin embargo, los daños emocionales pueden ser más graves que los físicos.

“Tuvimos el caso de una niña que estaba siendo asilada del grupo porque inventaron que lastimaba a sus amigas, y la mamá notó que cuando llegaba de la escuela estaba triste. La niña se estaba creando una construcción cognitiva de que era mala”, refirió.



Depresión y ansiedad

Jesús María del Bosque, jefe de Psiquiatría del Hospital Infantil, señaló que 40% de los niños que atiende esta área son víctimas de bullying. Al año, este departamento ofrece 8 mil consultas.

El paidopsiquiatra relató que la mayoría de los menores enfermos de cáncer u otros padecimientos se atienden en su área por depresión o ansiedad, que en un inicio se suele atribuir a su mal.

Sin embargo, dijo, al atenderlos se descubre que muchos tienen trastornos derivados del acoso de compañeros.

“Cuando uno empieza a revisar, resulta que un porcentaje altísimo ha sufrido o sufre algún tipo de bullying”, indicó.

El caso más grave registrado el año pasado, recordó, fue el de una niña de Guerrero golpeada y agredida sexualmente por sus propios compañeros de primaria.

“Le hicieron una serie de barbaridades físicas y sexuales. Le destrozaron el cuerpo y la vida. Fue un caso espantosísimo”, mencionó.



Naturalizan violencia

Corina García, responsable de la Clínica de Atención Integral al Niño Maltratado, sostuvo que en la actualidad los niños son más agresivos porque se ha naturalizado la violencia.

“Las formas de agresión son mucho más graves”, alertó.

Del Bosque afirmó que el ambiente familiar es crucial para que los niños agresores lo sean.

“Lo que ve uno en casa es lo que replica. Generalmente, los agresores viven en ambientes violentos o en los que se pugna por la violencia, por ejemplo, se les dice: ‘no seas maricón’, no te dejes’, ‘tienes que imponerte’, ‘pícale el ojo’”, criticó.

“Los mismos padres, en no pocas ocasiones, suelen ser quienes impulsan a los hijos a que sean agresivos”.