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THE ASSOCIATED PRESS
BUENOS AIRES.- Emanuel Ginóbili llegó a una nueva final de la NBA. La quinta en las doce temporadas que lleva en esta competencia. Y con esta conquista, más allá del valioso resultado deportivo que encierra, el argentino ratificó, sin proponérselo, que es el paradigma que debería perseguir todo deportista.
Es que Ginóbili presenta todos los requisitos que se exigen en el selecto grupo de los hombres que hacen historia en el deporte: exhibe calidad en su juego, alcanzó un protagonismo destacado en cada equipo que integró y ambas virtudes las sostuvo con una permanencia incombustible.
Contra la lógica, el paso del tiempo, implacable y cruel, no parece castigarlo como ha hecho con otros deportistas, aún a figuras de trayectorias más brillantes.
La categoría de su producción en cancha es lo primero que salta a la vista. Con casi 37 años, a los que llegará el 28 de julio, está firmando unos números en los actuales playoffs que generan envidia en deportistas en etapa de apogeo. El bahiense aporta promedios de 14.3 puntos (2.9 más que en la campaña pasada), 4.1 asistencias (en 2005, en su máximo nivel en la NBA, llegó a 4.2), 42% en tiros de campo (superior a lo marcado en 2007, cuando ganó su último título) y 38.3% en triples (lo mejor de los últimos seis años).
Es cierto que los 25 minutos de media que tiene en cancha son los más bajos de su carrera, pero al mismo tiempo de ser algo tan natural como previsible, ya que se encuentra en el tramo final de su carrera, hacen resaltar aún más su producción.
Desde su reconocida tarea de sexto hombre del equipo se las ingenia para sobresalir, teniendo siempre bajo control su ego con el valorable recurso de hacer, ni más ni menos, que lo que su equipo necesita.
A pesar de encolumnarse siempre detrás de los intereses grupales, virtud desconocida por muchos jugadores de la NBA, logra tener una gran injerencia en el equipo texano. Lo consigue anotando, tarea en la que se ubica como tercer mejor definidor detrás de Tony Parker y Tim Duncan.
Además, en 13 de los 18 partidos de playoffs superó los 11 puntos, no siendo nunca parte del quinteto inicial.