Cristina Martínez
Construyendo espacios públicos creativos


Con todo y la polémica que levanta la participación de la sociedad civil en la vida democrática del País, es necesario reconocer a través de ella la conquista de espacios ciudadanos que han llegado a equilibrar las relaciones gobierno- partidos-sociedad organizada.
Esta discusión emerge de ideas puristas que consideran la participación ciudadana homogénea ideológica y políticamente cuando la sociedad civil proyecta la heterogeneidad e inestabilidad de su entorno y demuestra la fuerza adquirida en el ámbito electoral, ambiental, y hasta doméstico, entre otros.
Lo que tenemos, pues, son parámetros y referentes que en este caso indican un posicionamiento autónomo y crítico de actores colectivos e individuales que cuestionan al Estado mediante sus programas de Gobierno e incluso al mercado.
Aún reconociendo que en algunos actores tal posicionamiento es variable, en ocasiones asumido y en otras difuso, lo que no se puede negar es la existencia de una esfera de referencia que constituye una contraparte crítica del sistema. Es importante subrayar que estas expresiones se han visibilizado más directamente en la lucha por el territorio y también por los espacios públicos en las ciudades.
En la historia reciente de Hermosillo tuvimos la experiencia exitosa de una movilización ciudadana apoyada por la sociedad civil en defensa del patrimonio de la Escuela Internado Cruz Gálvez construido a principios del siglo pasado y que pretendió derrumbarse para darle lugar un megaproyecto comercial por parte de un Fideicomiso gubernamental.
También se recuerda la manifestación de vecinos en el Parque Madero cuando por primera vez el Gobierno Municipal construyó locales comerciales dentro del mismo y debió derrumbarlos por la presión ciudadana; mas sin embargo actualmente el Parque ha sido encerrado por una valla de hierro con la autorización del funcionamiento de locales comerciales dentro.
Otro evento fue la defensa del Parque Villa de Seris de 3.7 hectáreas y construido en 1982 para que no fuera destruido y en su lugar se levantara otro megaproyecto comercial-cultural por parte del mismo Fideicomiso; defensa frustrada pues finalmente se construyó el Museo Musas y adjunto el complejo comercial que incluye un casino.
Ahora, más recientemente, es un fenómeno nuevo los distintos grupos de ciclistas que recorren las calles de la ciudad los días miércoles por las noches y con solo ese hecho se apropian de ella; pertenecen a redes sociales electrónicas y mediante ellas convocan y toman decisiones del grupo. Otro colectivo es el de los ciclistas de montaña que exploran los cerros cercanos a la ciudad y que ya tiene representación en las mesas de discusión donde se ventila el plan municipal de desarrollo urbano.
Finalmente, un caso digno de tomarse en cuenta es la agrupación de artesanos de la Plaza Bicentenario que tiene una historia corta pero muy interesante respecto a la defensa de su espacio de trabajo y creatividad; rápidamente les cuento que ellos empezaron a elaborar sus productos y venderlos en la Plaza Zaragoza más sin embargo fueron removidos hacia la banqueta de la misma calle de la Plaza pero no obtuvieron los resultados esperados. A partir de allí solicitaron a las autoridades ubicarse en la recién inaugurada Plaza Bicentenario en donde duraron hasta que apareció una agrupación de artesanos familiares de empleados municipales a desplazarlos. Actualmente los primeros luchan por las vías pacíficas.
Precisamente de eso tratan las nuevas aproximaciones teóricas de las grandes urbes para ejercer el derecho a la ciudad, esto es, la necesidad de generar espacios creativos para garantizar el progreso de la especie humana. Se trata pues de rescatar los espacios públicos frente a una creciente privatización donde los centros comerciales dominan; los espacios creativos están inspirados en la definición de ciudades creativas de la UNESCO que prioriza la importancia de una atmósfera común emanada de individuos colectivos y alentada por una administración consciente.