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EL UNIVERSAL
CD. DE MÉXICO.- En las últimas fechas, los medios nos han invadido con un boom acerca de cómo llevar una vida saludable.
Abundan en las redes páginas de nutricionistas, health coaches, entrenadores personales, de pilates, de yoga, etcétera, quienes nos dicen qué debemos comer, cómo debemos hacerlo y hasta nos ponen horarios (ya saben, cenar dos horas antes de irse a la cama, no dejar pasar tanto tiempo entre que despiertas y desayunas) y que nos hablan de los peligros de una vida sedentaria.
Y la verdad es que sí, la vida sedentaria que llevan la mayoría de las personas no es nada saludable, pero tanto acoso, tampoco es tan sano.
Por ejemplo, los famosos smoothies y jugos verdes son deliciosos, pero algunos cuerpos no los acepta de muy buena gana, por lo menos no todos los días ni como sustituto del desayuno; dan bajones de azúcar y si el jugo lleva fibra, el intestino no la pasa muy bien.
También aseguran expertos que correr ya no era opción para las rodillas. Entonces, el bombardeo saludable me hacía sentir un poco mal si un día me daba flojera y no hacía mi hora de pilates, o cuando dejé de tomar los smoothies y jugos como reemplazo del desayuno y me daba flojera picar fruta y me comía un pan tostado con un delicioso café.
Hasta que un día decidí que ya no iba a sentirme mal por no seguir esas rutinas detox tan de moda, y le iba a hacer caso a mi cuerpo. Estos tips que ahora comparto son los que a mí me han funcionado, no implican grandes sacrificios y, por el contrario, sí aportan resultados.