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AGENCIA REFORMA
EL CAIRO.- La asunción al poder del militar egipcio Abdel Fatah Al-Sisi finalizó ayer, a un año de liderar el golpe de Estado que derrocó al islamista Mohamed Morsi.
En sus primeras palabras como Presidente, el ex ministro de Defensa dejó claro que no dará lugar a una tregua con los simpatizantes de Morsi, contra los que emprende una ofensiva calificada como antiterrorista.
“No habrá laxismo contra aquellos que recurran a la violencia”, dijo, y celebró la pacífica transición que lo llevó al poder.
Desde el día en que asumió de facto como máximo líder, en julio pasado, los combates contra los islamistas y la cofradía de los Hermanos Musulmanes han dejado más de mil 400 muertos y más de 15 mil detenidos.
A la investidura de Al-Sisi, que arrasó en los comicios presidenciales con más del 93% de los votos, asistieron varios líderes regionales como los monarcas de Jordania, Kuwait y Bahréin, destacando la ausencia de presidentes occidentales, cuyos países estuvieron representados por diplomáticos.
Los Hermanos Musulmanes llamaron a una nueva oleada de protestas.