GERARDO ARMENTA
BALDERRAMA

Tiene nuevo dirigente la Unión de Locatarios del Mercado Municipal de Navojoa. Se trata de Daniel López Acosta que sustituye en el cargo a Felipe Romo Corona. Un relevo terso fue el que tuvo lugar en ese organismo.
La gestión de Romo Corona duró exactamente un año. En ese tiempo puso al servicio de los comerciantes del mercado navojoense su reconocido activismo e interés por lograr que las cosas se hagan como tienen que hacerse. Dedicado de suyo a la tarea por la que se compromete en lo personal, Romo Corona desplegó meritorios esfuerzos para resolver la muy variada problemática existente en ese tradicional centro comercial.
En el Mercado local esa problemática tiene históricamente un carácter acumulativo, lo que en su diversidad significa que no es nueva precisamente. Lo importante es que en este tiempo reciente se le aireó una y otra vez con el fin de que las autoridades que corresponden no pierdan de vista el tenor de la obligación que allí les aguarda históricamente.
Romo Corona no dio su brazo a torcer en los objetivos que se planteó como dirigente de los locatarios. De esta suerte logró que en el Mercado se instalaran módulos como el de la policía y el agua para facilitar la prestación de uno y otro servicio. Es cierto: en un lugar como el Mercado de Navojoa hay muchísimas cosas que hacer por parte del liderazgo de la Unión de Locatarios.
Desde una perspectiva que es sólo aparente, los problemas allí son fáciles de resolver. En los hechos, sin embargo, se advierte que esta premisa no tiene razón de ser. De alguna manera, los arreglos diversos que es preciso ejercer en ese ámbito de trabajo no conciernen directamente a los locatarios, sino a diversas instancias de autoridad.
Conocedor de toda esta realidad de vida y trabajo, queda en claro que Romo Corona hizo todo lo que estuvo de su parte para ayudar a solventarla en aquellos aspectos que es preciso atender en el Mercado Municipal de Navojoa, con soluciones pertinentes y duraderas. Esta tarea que se describe deberá mantenerla en pie Daniel López Acosta, nuevo dirigente de los locatarios de la Perla del Mayo.
Mientras tanto, los sindicatos de la Universidad de Sonora siguen dando de que hablar en una u otra forma. Por ejemplo, el juez primero de Distrito en el Estado de Sonora negó el amparo solicitado por el STAUS ante el aplazamiento de la fecha de huelga que anunció, aplazamiento que originalmente fue rechazado a su vez por la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.
El embrollo surgió desde que el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad anunció que estallaría una huelga el 30 de abril, pero después esta fecha fue recorrida hasta el 15 de mayo. Hoy se sabe que el expediente respectivo está archivado, por lo que se pensaría que para fines prácticos no hay nada que hacer. Pero al mismo tiempo no es de creerse que el STAUS vaya a quedarse cruzado de brazos, como quizá no habrá de quedarse en esa actitud.
En este mismo ambiente gremial de la UNISON, ayer debió resolverse la situación que guarda en el STEUS la ex dirigente Dorotea Rascón Gámez, a quien se buscaría separar del Comité Ejecutivo de este organismo. Pesan en contra suya declaraciones que hizo durante la reciente huelga universitaria en cuanto a que, por ejemplo, no se habían producido violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo.
En contra de Rascón Gámez se dice también que desplegó una gran actividad durante la huelga, presuntamente adversa, en ausencia del líder del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la casa de estudios, José Modesto Torres Valerio. Como queda dicho, no puede ignorarse la eventualidad de que Rascón Gámez sea expulsada del sindicato al que pertenece, al parecer con la antipatía de sus compañeros.
Así están las cosas relacionadas con los dos sindicatos que tiene la Universidad de Sonora. Resulta evidente que tanto el STAUS como el STEUS se mantienen con presencia en espacios periodísticos. Pero mientras no pasen de allí, y no recurran a la consabida huelga de siempre, todo estará bien.