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Por Federico Osorio Altúzar

DE SEMARNAT Y CONAGUA: LA JUSTICIA DIFERIDA

La antigua y sabia sentencia "Justicia diferida no es justicia", goza de prestancia y validez en nuestros días. Tarda la justicia muchas veces en llegar; otras, es motivo de dilaciones por motivo de las dificultades propias del asunto a dilucidar, sin descontar que hay por todas partes "abogados del diablo" dispuestos siempre a llevar agua a su molino.
Diferir las resoluciones judiciales o aplazarlas indefinidamente con argumentos inverosímiles, es propio de una sociedad en la cual el Estado de Derecho se asemeja a la "cama de Procusto": se ajusta invariablemente al interés del poderoso. Jueces, magistrados y ministros actúan en eterna soliloquia sin que se ejecuten, de manera eficaz y pertinente, los fallos y las sentencias.
En su ensayo "Sobre el progreso del género humano", Kant, el príncipe de los filósofos del siglo XVIII, relata la anécdota que viene bien a nuestro caso.
"Un médico, dice, consolaba todos los días a su paciente, esperanzándolo con una próxima curación. Hoy, le decía que el pulso latía mejor; mañana, que la excreción hacía prever su restablecimiento; pasado, era el sudor lo que señalaba mejoría, etc.
Ahora bien, lo primero que le preguntó un amigo que lo visitaba fue: "¿Cómo va esa enfermedad, amigo mío? "¡Cómo ha de ir! Me estoy muriendo de tanto mejorar".
La noticia, ayer, que ha vuelto a encender las luces del optimismo en la Región Sur de Sonora, dada a conocer en "Tribuna del Yaqui", dice a sus lectores: "Ganan Yaquis otro amparo contra AI". Como se sabe, AI es el "Acueducto Independencia", acerca de cuya obra, prematuro y desangelado acto inaugural, así como por el uso impositivo contra derecho y fuera de consenso, representaría al enfermo de la anécdota del filósofo.
Resolución judicial tras resolución judicial emitidas por el Juzgado de Distrito, por Tribunales y aun por la SCJN, han tenido hasta ahora el destino de las resoluciones sin eficacia, añadidas una a otras, ayunas de fuerza coercitiva; útiles, en otras palabras, para distraer y engañar y para ir al archivo del olvido.
Ganan y triunfan, así, por el método de la impostura las víctimas de la injusticia; obtienen en su favor laudos que les restituyen derechos adquiridos. Mientras tanto, agoniza y está a punto de morir el paciente, al compás de tanta espera. Y en términos pesimistas, el enfermo enferma más a fuerza de escuchar, una y otra vez, las mismas "alentadoras" palabras de alivio.
Expresiones relativas a justicia jurídica, promesas que aluden a restitución de los daños causados y ofrecimientos sobre la puesta en marcha de propuestas preventivas con base en una consulta que jamás termina, es el resultado que lleva a pensar que todo esto podría concluir ahogándose el paciente en las aguas de la confabulación. Y perecer, sin remedio, en las garras de la galopante corrupción.
Otra noticia se refiere a que SEMARNAT no hará "mutis" respecto de la responsabilidad fincada por la Suprema Corte: realizar la consulta, en tiempo y forma, a la Tribu Yaqui y a los productores del valle.
Se ocurre sobre el particular: que el cuestionario es ininteligible o indescifrable para los encuestados; que los técnicos no logran recabar, por algún impedimento, la información requerida. Por último, que la "Consulta" es víctima del mal del "tortuguismo", lo cual lleva a decir que resulta "el remedio peor que la enfermedad". De este modo, la "diosa" de la justicia se encontraría, para empezar, distante a varios años luz, a fin de escuchar los reclamos de la cuestionada y vejada etnia, a los más desamparados.
Urge poner en práctica la regla de oro que otorga a la justicia humana los atributos de la prontitud y la expedición. Y a las promesas y los acuerdos, la garantía de la credibilidad y la certeza.
http://federicoosorioaltuzar.blogspot.mx