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Guadalupe Loaeza

Querido Andrés:
Sé que desde que tenías un año, como tu padre, empezaste a patear el balón con una destreza admirable. Ahora, que ya tienes casi seis, te has vuelto un verdadero experto en el futbol. No es casualidad que cada vez que tu abuela va a tu casa, estés permanentemente pegándole al balón. Incluso he querido patearlo también yo, pero seguramente ya te diste cuenta de que soy negada para ese deporte que tanto les apasiona tanto a tu padre y como tu hermano mayor. Es cierto que también les gusta y les divierte a tus dos hermanas, pero no tanto como a los varones de la familia.
Por culpa del fut, desafortunadamente, ya no nos vemos tan seguido, ya que todos los días a las cuatro de la tarde, tienes clases. Muchas veces he querido llevarte al cine los viernes, pero tampoco es posible porque ese día tienes partido. “Es muy buen jugador, que no lo deje, que siga practicando porque es buenísimo”, le dijo el entrenador, hace unos días, a tu madre. No en balde, en tu clase, eres conocido por ser el mejor futbolista.
Antes de que empezara el Mundial, ya tenías el uniforme de la Selección; desde entonces no te lo quitas ni para dormir. Sé que duermes abrazado a tu Brazuca, el balón oficial para la Copa Mundial de la FIFA, Brasil 2014. ¿Sabías, Andrés, que se hizo un concurso para elegir el nombre del balón? Participaron un millón de hinchas brasileños. Unos votaron por que se llamara Bossa Nova, otros, por Carnavalesca, y el que ganó con 77% de votos fue Brazuca fabricado por “Adidas”. Dice la Wikipedia (enciclopedia del siglo XXI) que esta palabra es una combinación entre Brazilian y Bazuka, como los chiclets bomba que te gustan (también es una arma de fuego). Tuvo que pasar muchas pruebas este balón tan bonito, cuyos colores recuerdan a los de la bandera brasileña. Por más de dos años, lo estuvieron pateando más de 600 de los mejores futbolistas de todo el mundo y 30 equipos de más de 10 países para que tu inseparable balón fuera aprobado para cualquier terreno. Por último los que dieron su visto bueno fueron tus estrellas del fut: Lionel Messi, Iker Casillas, Bastian Schweinsteiger y Zinedine Zidane.
Me emociona mucho saber que por fin Tomás (delantero y portero) y tú terminaron el Panini. ¿Te acuerdas, Andrés, que hace dos semanas puse un tuit que decía: “Para el álbum del mundial de mis nietos, necesito la 4, 24 y 251, del equipo de Chile y la 147. Habrá una recompensa interesante”? Es tal la pasión del fut en este País que recibí como 120 respuestas. Alita (MapinkMablu) fue la que ganó, pues tenía prácticamente todas. Vino a mi casa, tomamos una tacita de café, platicamos de fut y a cambio de las estampitas que me trajo, se ganó los tres libros de las “Abuelas” autografiados. ¿Verdad, Andrés, que las redes sociales pueden ser maravillosas? Me acuerdo que de las primeras estampitas que obtuvieron tu hermano y tú, fue la de Guillermo Ochoa, el “titán en la tarde brasileña”, como lo llamó el periódico El País. No hay duda que fue gracias a san Guillermo (porque ha hecho como cuatro milagros), como empezaron a apodarlo sus fans, que se obtuvo el histórico 0-0. Sé que viste en familia, y muy emocionado, el partido entre México y Brasil. ¿Qué tal volaba este maravilloso portero? ¿Qué tal los cabezazos que tuvo que aguantar por parte de los contrarios para proteger su portería? Se hubiera dicho que su cuerpo estaba hecho de caucho brasileño. Aguantaba todo con su cabeza llena de chinos. Te confieso, Andrés, que tu abuela estaba tan emocionada, que desde mi lugar le aventaba besos a la pantalla de la televisión al adorable Guillermo Ochoa. ¿Te das cuenta que el pobre equipo de Brasil, cinco veces campeón, no pudo meter ni un solo gol? ¿Te das cuenta que estamos hablando del anfitrión del Mundial y que por lo tanto se sentían doblemente comprometidos? La verdad es que la Selección mexicana jugó con seguridad y con muy buena estrategia, pero sobre todo con ganas. Hasta el actor Gael García escribió un tuit que decía: “Memo, te amo”. Todos los mexicanos lo amamos. Además, como ya le habíamos ganado a Camerún, pues para el partido de Brasil traíamos los ánimos muy altos. Como dice el periódico El País: si los Niños Héroes se lanzaron desde lo alto de un castillo para defender a la Bandera de la patria de los invasores de Estados Unidos, Ochoa hizo lo mismo pero sobre el pasto brasileño para defender el honor futbolístico mexicano.
Como sabes, Andrés, el lunes que viene jugaremos contra Croacia. Basta con que empatemos para pasar a la siguiente ronda. Estoy tranquila, porque allí están San Guillermo y El Piojo. Te quiere, tu abuela.

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