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THE ASSOCIATED PRESS
NACIONES UNIDAS.- Aproximadamente 500.000 niños menores de cinco años están en riesgo de desnutrición aguda en Malí y 1,5 millones de personas no tienen suficientes alimentos, dijo el jueves el director de operaciones humanitarias de la Organización de las Naciones Unidas.
John Ging, quien estuvo la semana pasada tres días en Malí, dijo en una conferencia de prensa que el pueblo maliense necesita más ayuda para hacer frente a la “muy grave” situación humanitaria.
Solicitó a donantes fondos adicionales, y dijo que la ONU ha recibido sólo 135 millones de dólares -o 24%- de los 568 millones que requiere este año para Malí.
“La situación es extremadamente frágil”, enfatizó Ging. “Ya es negativa y puede empeorar mucho más”.
El norte de Malí cayó bajo el control de separatistas de la etnia tuareg y después a manos de extremistas islámicos vinculados a al-Qaida tras un golpe de Estado en 2012. Una intervención encabezada por Francia expulsó el año pasado a los extremistas, pero los tuareg han arremetido contra el gobierno asentado en la ciudad de Bamako, en el sur del País.
El mes pasado, tuaregs recuperaron el control del importante poblado de Kidal después de un combate en el que murieron ocho soldados, seis funcionarios locales y otras dos personas en lo que el gobierno describió como una “declaración de guerra”. Se estableció un cese al fuego bajo mediación de la Unión Africana.
Ging dijo que más de 18.000 personas huyeron de sus viviendas en Kidal durante los ataques ocurridos en mayo y que más de 150.000 personas siguen desplazadas.
Señaló que 85% de los casi 500.000 niños en riesgo de desnutrición aguda viven en el sur de Malí, mientras que en el más escasamente poblado norte de la nación la crisis alimentaria ha empeorado por el deterioro de la situación de seguridad, lo que ha limitado severamente el acceso de la gente a agua, atención médica y educación.
Ging dijo que el primer mensaje que escuchó cuando visitó el poblado de Menaka, en el norte de Malí, fue el pedido de una mujer para que terminen las violaciones, violencia y traumas psicológicos que enfrentan.
“Su difícil condición es estremecedora e inaceptable”, subrayó. “Se debe hacer más para ayudarlos”.