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Por Mar Zarrabal
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- La adaptación de autos para personas con discapacidad es un negocio cubierto sólo por algunas automotrices que miran poco en esa dirección por la falta de apoyos gubernamentales.
Entre 12 y 15 compañías automotrices tiene algún tipo de participación para cubrir un mercado de aproximadamente 7 millones 414 mil 212 personas con discapacidad, cerca de 6.6 por ciento del total de la población, de acuerdo con los últimos datos disponibles del Inegi a 2012.
Definitivamente es un segmento aún virgen y poco explorado por las empresas grandes, explican estos pequeños y medianos empresarios que no cuentan con una asociación o sociedad en conjunto.
En países como España se tiene registro de 16 empresas adaptadoras, 128 talleres de adaptación, nueve autoescuelas y tres alquileres de unidades.
Además, la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica otorga asesorías para que los usuarios puedan sacar un carnet vehicular, previo a una certificación médica en donde se expida el tipo de adaptaciones que requerirá el automóvil.
En México la historia es otra.
“Es un tema difícil de tratar porque necesitamos forzosamente que haya una voluntad política, que desde el Gobierno existan estos apoyos, desafortunadamente hay poco en México que se elabore para personas con discapacidad o adultos mayores, lo único que hay mexicano es la adaptación”, señaló Miriam Anaya, titular de Administración y Finanzas de Mobility Car Solutions.
Para esta empresa formada apenas hace 8 años en México, y dedicada al 100 por ciento a la adaptación de vehículos, uno de los baches que han tenido que sortear las empresas del segmento es que no hay mano de obra ni productos nacionales que cubran la demanda.
“Nuestro mercado creció porque desafortunadamente con el incremento de la diabetes aquí en México, fue siendo más necesaria (la adaptación de autos) porque muchos tuvieron pie diabético o los tuvieron que amputar, es un segmento que va a seguir creciendo, la recomendación es manejar con las manos”, explicó.
Los requerimientos para dar independencia a una persona discapacitada son muchos y a un costo alto: palancas y asientos motorizados, grúas mecánicas en el toldo y elevadores electrohidráulico, que van de 15 mil a 190 mil pesos.