Por Gonzalo Soto
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Rentar un inmueble a precios preferenciales, facilitar la gestión de trámites e incluso dar becas de capacitación, son parte de los incentivos extra fiscales que atraen la inversión a las entidades.
Actualmente, existen 22 distintos incentivos fiscales que los gobiernos locales pueden otorgar, entre los más populares está la reducción del Impuesto sobre Nómina (ISN), pero hay otros que no involucran la recaudación de impuestos y pueden ser efectivos.
La construcción, adquisición, renta o venta de inmuebles a precios especiales para la instalación de las empresas, apoyos para la inversión inicial en maquinaria y equipo o el otorgamiento de becas y apoyos para la capacitación pueden incrementar el atractivo de la entidad.
Por ejemplo, según las leyes estatales, Guanajuato otorga dinero en efectivo para la compra de terrenos, la adquisición o construcción de naves industriales o el pago temporal de la renta de inmuebles y es uno de los estados con mayor crecimiento industrial del País.
Asimismo, ese Estado destina recursos en efectivo para el otorgamiento de becas, cubrir los costos de transportación y alojamiento, adquisición de seguros de vida y pago de gastos médicos.
El Gobierno estatal de Yucatán ofrece financiamiento directo a las empresas, que puede ser utilizado en la adquisición, traslado e instalación de maquinaria y equipo que agregue valor a la producción.
De acuerdo con Ethos Laboratorio de Políticas Públicas, los incentivos extrafiscales pueden ser determinantes en las decisiones de inversión, como ocurrió en el caso de San Luis Potosí.
En 2008, para atraer la inversión de General Motors, el Gobierno de esa Entidad ofreció a la compañía un paquete de incentivos por 60 millones de dólares, el cual incluía la construcción de accesos carreteros, dos pozos de agua, una subestación eléctrica y conexión ferroviaria.
Además, ofreció la donación de dos terrenos a la empresa en la sede elegida.
Liliana Alvarado, directora del proyecto de gastos fiscales de Ethos, aseveró que los incentivos extra fiscales pueden ser positivos para el crecimiento económico, aunque en algunas entidades no se ha hecho un buen uso de ellos por una falta de evaluación de sus beneficios en el largo plazo.
Generalmente, dijo, los gobiernos locales utilizan los incentivos como una forma de competir con otros estados por inversiones y deben considerar el costo-beneficio y el impacto en sus finanzas y la población.