Por Diana Baptista
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Empleadas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de la Policía Federal (PF) y el Poder Judicial de Guerrero denunciaron acoso y hostigamiento en sus labores ante la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la Violencia Contra la Mujer, Rashida Manjoo.
La especialista acudió a la Corte para dar una conferencia magistral sobre ley internacional y violencia de género, pero, en lugar de preguntas sobre su exposición, se encontró con una lluvia de acusaciones.
Una mujer recriminó directamente a Carlos Pérez Vázquez, coordinador de Derechos Humanos de la SCJN, quien era uno de los participantes en la conferencia.
“Soy acosada, hostigada, desde hace año y medio, y trabajo aquí en la Suprema Corte de Justicia. Ya no puedo trabajar, me toman como la loquita de la oficina: me aislan y me discriminan”, dijo Esther Flores, adscrita al Departamento de Recursos Humanos.
Con la voz entrecortada, contó que había buscado a Pérez Vázquez para pedirle audiencia, pero no ha sido recibida, ni se ha hecho caso a una queja que presentó en la Contraloría.
“A diario les reenvío los correos electrónicos hostigadores, ya no puedo más. Me están haciendo un expediente para, obviamente, correrme”, le dijo a Pérez Vázquez.
Ante el acoso, pidió un cambio de adscripción para conservar el trabajo en el que lleva más de 20 años.
Dos ex empleadas del Canal Judicial de la Corte acusaron también acoso laboral y sexual en el departamento dirigido por Enrique Rodríguez Martínez.
Brenda Ornelas, ex secretaria de Rodríguez, lo señaló a él y a su cuñada, Yolanda Montes Trejo, de humillaciones, insultos y amenazas.
Relató que a pesar de que presentó una denuncia administrativa ante Contraloría de la SCJN, ésta resolvió a favor de los presuntos agresores.
Jessica Herrera, ex productora, acusó a Marco Antonio Álvarez Borja, posproductor del Canal, de acoso sexual.
Otra mujer que dijo ser secretaria proyectista en el Poder Judicial de Guerrero relató que fue acosada por un juez federal.
Después de poner una demanda en su contra, indicó, me acusó de desaparecer libros del Gobierno.
“Sufrí demasiado acoso, al grado de perder a mi bebé (cuando) yo tenía tres meses de embarazo. Estuve constantemente acosada por él, al grado de acusarme de desaparecer los libros. Yo ofrecí pruebas, pero el fabricó otras en mi contra”, externó ante Manjoo, quien la observaba con asombro.
Después de ella, Griselda Montero, elemento de la División de Fuerzas Federales de la Policía Federal, tomó el micrófono para denunciar que al menos 15 mujeres policías sufren acoso sexual y laboral por parte de mandos.
Explicó que debido al apoyo que brindó a sus compañeras para denunciar e iniciar averiguaciones previas, fue removida de su cargo.
Las quejas, refirió, se han presentado sin respuesta ante la Fiscalía Especializada para los Delitos de Violencia contra las Mujeres, la CNDH, Inmujeres y la Unidad de Asuntos Internos de la PF.
“Esto es un grito que yo hago de desesperación, en el aspecto que no puede seguir esto, y lo digo públicamente: ¡ya basta!”, concluyó ante los aplausos de los presentes.
Pérez Vázquez aseguró que los tribunales federales están abiertos para recibir denuncias contra funcionarios y que se actuará con debida diligencia para defender a las afectadas.
Por su parte, Manjoo, renuente a comentar sobre las denuncias, recordó que el Estado tiene la obligación de actuar con debida diligencia para proteger a las mujeres víctimas de violencia.