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AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Las 22 personas que murieron el 30 de junio pasado en una bodega de la localidad de San Pedro Limón, en Tlatlaya, pudieron haber sido fusiladas por militares.
Así lo afirmó la agencia de prensa Associated Press en un cable difundido esta semana y que ha sido retomado por periódicos en Estados Unidos.
Según la agencia, las manchas de sangre y los orificios de bala en los muros de hormigón observados por sus periodistas tres días después del tiroteo “plantean interrogantes acerca de si todos los sospechosos murieron en el enfrentamiento o después de que terminara”.
La SEDENA ha sostenido que las 22 personas fueron abatidas tras disparar a un convoy de militares que respondieron la agresión. En la presunta balacera, un militar resultó lesionado.
En su despacho, AP dice que hay poca evidencia de que en el lugar se haya producido una batalla. “Sólo seis andanadas parecen haber hecho impacto en la fachada del depósito, la única parte del edificio con ventanas o puertas en la que los soldados habrían disparado a la gente parapetada en su interior”, señaló la agencia de prensa de Estados Unidos.
“Tampoco había indicios -dice la agencia- de un tiroteo intenso dentro del edificio, pocos orificios de bala y ningún casquillo”.
“Al menos cinco sitios en los muros internos del depósito mostraban las mismas huellas. Uno o dos grupos de agujeros de bala rodeados de una masa de manchas de sangre, lo que daba la impresión de que las personas en el interior estaban de pie frente a la pared y fueron alcanzadas por uno o dos disparos a la altura del pecho”.
AP reveló, asimismo, que dos observadores del alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que inspeccionaron el depósito poco antes de que las autoridades estatales lo cerraran, notaron que no hallaron indicios de balas perdidas que deberían haber dejado soldados que disparasen armas automáticas a distancia. Ni había señales de disparos efectuados desde el interior.