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En México la infraestructura médica y los recursos humanos para la donación de órganos es deficiente; la mayoría se concentra en tres entidades del País: Distrito Federal, Nuevo León y Jalisco

Por Saúl Hernández

EL UNIVERSAL

CD. DE MÉXICO.- En México existen estados que carecen por completo del personal y de la infraestructura necesarios para realizar trasplantes de órganos. La única opción para muchos mexicanos que requieren de esta cirugía es viajar fuera de su lugar de residencia a otro Estado que cuente con los recursos para hacer una operación de tal naturaleza.

El recurso más escaso son los cirujanos. Actualmente hay 778 doctores registrados en el Registro Nacional de Trasplantes, que se concentran principalmente en el Distrito Federal, Nuevo León y Jalisco.

El resultado es evidente. En estas entidades se realizó la mitad de los 17 mil 325 trasplantes renales, 85% de los 725 hepáticos, 91% de los 12 pancreáticos y 94% de los 179 cardiacos practicados entre 2007 y 2013, de acuerdo con cifras del Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA).

En Jalisco se llevó a cabo el único trasplante de intestino delgado hecho en el País, mientras que en Nuevo León se practicaron seis de siete trasplantes de pulmón.

En contraste, en el mismo periodo sólo se realizaron siete cirugías en Guerrero, seis en Oaxaca, tres en Nayarit y una en Campeche, todas de riñón.



Sin padrón exacto de personal

Realizar un trasplante no es tarea fácil. De hecho, es el proceso más multidisciplinario que existe, ya que requiere de una gran variedad de especialistas.

En primer lugar están los cirujanos: a nivel nacional hay 778 que realizan trasplantes. Uno de cada cuatro trabaja en un nosocomio de la Ciudad de México, mientras que no hay registros de especialistas en Campeche, Guerrero, Morelos, Nayarit y Quintana Roo.

Al respecto, Enrique Martínez, director del Registro Nacional de Trasplantes, señala que el reporte de cirujanos que se tiene “aún no está lo suficientemente maduro porque los hospitales no están acostumbrados a registrar ese tipo de información”.

Aunque el registro que hoy tiene CENATRA no permite conocer con certeza la cifra exacta de cirujanos, Martínez Gutiérrez acepta que “hay cosas que sí sabemos: no tenemos suficientes cirujanos. Muchos de ellos llegan al lugar inadecuado a pesar de estar capacitados y se acaban dedicando a otra cosa”.

Aún más escasos son los médicos que hacen las funciones de coordinador de donación. Esta figura es la que se encarga de detectar posibles donantes, hablar con sus familias, evaluar al donador y coordinar la extracción y el traslado del órgano al paciente que lo va a recibir.

“Sí tenemos pocos cirujanos, pero tenemos todavía menos coordinadores de donación... Los indicadores de eficiencia en trasplantes en países europeos nos hablan de hasta siete coordinadores de donación por cada cirujano. Nuestro indicador todavía no lo podemos ni siquiera emparejar uno a uno”, señaló Martínez Gutiérrez.

Pero los cirujanos y coordinadores de donación no son el único personal requerido para hacer un trasplante. También se requieren recursos y una infraestructura nada despreciables.

Como bien señala Martínez Gutiérrez, “no basta con capacitar cirujanos, el trasplante va más allá de coser un órgano, es un proceso de muchos pasos que requiere la participación de mucha gente... Yo puedo llevar a un cirujano a un Estado pequeño, con poca infraestructura, pero de nada me sirve un cirujano allí por muy capacitado que esté si no cuenta con todo lo que necesita alrededor”.



Proceso

complejo

El trasplante es un procedimiento que va desde la detección de la persona que lo va a recibir, su estudio, su aceptación para la operación, la obtención del órgano, la cirugía y el seguimiento del paciente. Por eso no basta con sólo tener a un cirujano.

Como ejemplo, el doctor Guillermo Careaga, director del Hospital General del Centro Médico Nacional La Raza, detalló a este medio el tipo de personal que se necesita para un trasplante de corazón.

En primer lugar, existe un grupo de cardiólogos que evalúan si un paciente requiere de un trasplante cardiaco porque ya no hay otra opción que ofrecerle.

“Hay algunos pacientes que están muy mal, con un corazón muy deteriorado, pero con una cirugía correctiva sus condiciones mejoran y no es necesario llegar al trasplante; lo importante es que sean evaluados de manera oportuna para que estas opciones terapéuticas se apliquen y no sea necesario una cirugía tan compleja.

“Si el paciente desafortunadamente no llega a tiempo o se deteriora aun a pesar de estas medidas entonces sí es evaluado por la clínica de trasplantes. Allí participan el equipo cardiológico, especialistas en hemodinámica para hacer cateterismo, en ecocardiografía y en medicina nuclear para que la evaluación sea lo más completa posible y la indicación bien justificada”, explicó Careaga Reyna.

Ya en la operación intervienen, además de los cirujanos cardiotorácicos, anestesiólogos, enfermeras quirúrgicas y técnicos en perfusión encargados de manejar los equipos que suplen las funciones del corazón del paciente en el momento en que se sustituye el órgano enfermo por el donado. También hay un equipo médico encargado de recoger el órgano donado y otro grupo de especialistas en el cuidado intensivo de los pacientes.

“Estamos hablando de que en el proceso quirúrgico trans participan no menos de 30 personas y en el pre y en el post agregaríamos otras 20 ó 30 personas que están involucradas en el trasplante”, indicó.

Aunque el personal varía según el órgano de que se trate, lo cierto es que es un proceso complejo que requiere de un grupo muy amplio y diverso de especialistas que no hay en todos los estados del País.





Hospitales a la

vanguardia

Entre 2007 y 2013 el número de trasplantes en el IMSS pasó de mil 428 a 2 mil 181. Actualmente el instituto realiza uno de cada dos que se hacen en México.

En trasplantes renales, también destacan instituciones del IMSS, como el Hospital de Especialidades CMN de Occidente, con mil 708 cirugías, el Hospital La Raza, con 865, y el Hospital de Especialidades número 71, con 775 intervenciones.

Los hospitales de La Raza y de Cardiología del CMN Siglo XXI concentraron casi tres cuartas partes de las operaciones de corazón.

La participación del sector privado es particularmente notoria en los trasplantes de hígado, páncreas, pulmón e intestino delgado.

Según Enrique Martínez, los trasplantes de hígado “efectivamente empezaron a crecer en un grupo privado. Ahora el fenómeno ya se revirtió... Hoy día el hospital que más trasplanta este órgano es el Instituto Nacional de Nutrición”.

Sobre la cirugía de intestino señala que “no deja de ser uno de los trasplantes menos efectuados en el mundo y con resultados más magros... cuando no hay una experiencia grande en trasplante intestinal lo mejor que puedes hacer por ellos (los enfermos) es usar otro tratamiento.

“El caso de Jalisco es una excepción. Es un caso en el que verdaderamente cualquier otra opción no funcionaba y entonces había que irse por un intento heroico”.

Asimismo, el doctor Martínez indicó que el IMSS y el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) ya están desarrollando un programa de trasplante de pulmón, y acota que el hospital José E. González, que hizo las seis operaciones pulmonares, es una institución con fines no lucrativos. “Un hospital privado difícilmente invertiría fondos en un programa de trasplante pulmonar, porque no es un negocio”.