Por Alberto Armendáriz
AGENCIA REFORMA
RÍO DE JANEIRO.- La Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no se libró de insultos y silbidos en la Final del Mundial de Fútbol, en la que Alemania venció a Argentina.
El hostigamiento más duro ocurrió cuando entregó la Copa al capitán de la selección alemana, Philipp Lahm.
Cuando su imagen apareció apenas por unos segundos en las cuatro pantallas gigantes del Maracaná, un grupo de brasileños comenzó a gritarle a la Mandataria la misma frase con la que fue recibida durante la inauguración del Mundial, en la Arena Corinthians de São Paulo, el 12 de junio:
“Ei, Dilma, vai tomar no cu” (“Hey, Dilma, que te den por el c...”).
La lluvia de ofensas y silbidos continuó cuando Rousseff fue mostrada al acercarse a saludar al técnico de la selección argentina, Alejandro Sabella.
Ni la euforia de la hinchada alemana ni la música que salía por el sistema de sonido del estadio lograron tapar la reacción hostil de los brasileños, aunque fue de menor intensidad que la de la inauguración.
Sobre aquel sorprendente episodio, Rousseff, quien se encuentra en plena campaña por la reelección el 5 de octubre, señaló que esas muestras de rechazo eran “gajes del oficio” y resaltó que no la intimidaban.
Sin embargo, el Palacio del Planalto consideró después que era mejor que la Mandataria no apareciese en los estadios durante el campeonato, y que sólo se presentase para entregar el trofeo final.