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AGENCIA REFORMA
WASHINGTON.- El derribo, el jueves, de un avión comercial en Ucrania elevó la tensión entre Estados Unidos y Rusia.
El Presidente Barack Obama afirmó ayer que el misil que derribó el Boeing 777 de Malaysia Airlines, con 298 personas a bordo, entre ellas al menos 80 niños, fue disparado desde una zona controlada por rebeldes pro rusos que buscan independizarse de Ucrania.
“Sabemos que esto no ha sido un accidente. No habría sido posible sin el apoyo ruso”, aseguró el Mandatario.
En tanto, el Gobierno de Rusia y los separatistas ucranianos negaron cualquier implicación en la tragedia.
El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, incluso responsabilizó a las autoridades de Ucrania por no haber cerrado el espacio aéreo en una zona de combate.
“Cualquier persona normal se planteará por qué los controladores aéreos ucranianos han mandado a un avión a una zona de combate, una zona donde la aviación se utiliza para ataques, sobre todo contra objetivos civiles”, dijo Churkin durante una sesión del Consejo de Seguridad.