Pumas ponen fin a una racha de 21 años sin ganar en la Corregidora, al vencer 3-1 a Gallos


Por Édgar Contreras
AGENCIA REFORMA
QUERÉTARO.- La diferencia entre Querétaro y Pumas tiene nombre y apellido: Daniel Ludueña.
Pasaron 21 años para que la escuadra auriazul venciera otra vez a Gallos Blancos en el Estadio Corregidora. Un contundente 3-1 enterró cualquier amargura pasada.
En la media cancha, el delgado hilo que marcó la diferencia fue el "Hachita".
De poco sirvió la motivación de los Gallos por recibir su salario puntual o sus múltiples llegadas, siempre extrañaron a un hombre que le diera pausa, cambios de ritmo o le pegara a portería en el momento correcto. Por eso, de reojo, envidiaban a los Pumas.
A los auriazules les bastaba con darle el balón a su número "10" y ubicarse en zona de gol: sabían que el balón les llegaría.
Cierto es que Ludueña está por cumplir, el 27 de este mes, 32 años. Cada vez son menos intensos sus sprints, aunque lo intentó al minuto 1, superó a George Corral (quien cumplió 24 justo ayer) y mandó un centro preciso a la llegada de Ismael Sosa para un gol de vestidor, que heló las aspiraciones del rival.
Pumas se dedicó a cerrar espacios, a apelar al orden y la concentración. En los tiros de esquina en contra, los 11 marcaban. El cuadro local, que en momentos de incertidumbre mostró la casta el torneo anterior, apeló al empuje, al tiro de media distancia, a incorporar hasta a cinco al área rival.
Pero a Querétaro le faltó mejor trato de balón, si no otro gallo cantaría.
Cuando el delantero Jesús Ricardo tuvo a cuatro compañeros acompañándolo al ataque, prefirió tirar, lo mismo que George Corral (quien no mandó un buen centro en todo el partido) en una situación similar.
Los felinos combinaron el talento de Ludueña con el ímpetu de Ismael Sosa.
La jugada del primer gol fue obra de puro riñón del delantero, la del segundo también, al dejar el balón para Ludueña, éste abrir a Cabrera y el resto fue una abanicada de Matías Britos y un tiro de Sosa que desvío el defensa Ricardo Osorio.
La obra del "Hachita" estuvo completa hasta el 57' con un golazo de tiro libre, al colocar el balón en el ángulo superior derecho del marco de Édgar Hernández.
Salieron entonces los Gallos de pelea. Se llenaron de amarillas y de una roja, la de Danilinho. El gol de Ángel Sepúlveda, al 91', hizo menos escandaloso el marcador, pero hasta ahí.