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Por Abraham Vázquez
AGENCIA REFORMA
MONTERREY.- Muchos de ellos salieron solos de Honduras, Guatemala y El Salvador buscando llegar a Estados Unidos para reunirse con sus padres, pero su aventura terminó aquí, en Nuevo León.
Son los niños migrantes, cuya creciente presencia ya alertó a las autoridades migratorias.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración, alrededor de 131 niños han recibido atención y retorno asistido a sus países de origen en lo que va de este año.
Esta cifra supera a la de 110 niños que se registraron durante todo el 2013, según cifras dadas a conocer por el DIF en enero pasado.
“Este volumen (actual de niños migrantes) es inédito en Nuevo León”, destacó Luis Gerardo Islas, delegado estatal del INM.
Ante el número de casos que involucran niños, el INM tiene un operativo permanente para el rescate y detección de menores, que en sus travesías quedan expuestos a abuso sexual, violencia y secuestro.
Tan sólo el viernes, el INM rescató a 11 niños y nueve adultos en un operativo en torno a la Central de Autobuses y hoteles del Centro de la Ciudad.
Con ellos suman 37 los menores que permanecen en espera del retorno asistido: 16 en el Centro Capullos del DIF y 21 en las oficinas del INM, donde la mayoría está acompañada de sus padres, que esperan los trámites para el retorno asistido.
Estos menores provienen de Honduras, Guatemala y El Salvador, países afectados por la pobreza y la violencia, y casi todos viajan solos.
A diferencia de los adultos, los niños, por lo regular no vienen como polizontes en el tren, sino por avión o autobús custodiados en rutas por polleros a los que les pagan entre mil y 7 mil dólares.
“Ellos no buscan el sueño americano, sino a una familia”, explicó Islas.
“Van buscando a su papá y a su mamá”.
La desinformación de los familiares de los menores y el abuso de los coyotes o polleros, que los engañan con el argumento de que los menores pueden llegar a Estados Unidos y ser recibidos como refugiados, ha originado esta avalancha de niños migrantes.
El fenómeno es tal que se estima que, en lo que va del año, unos 52 mil niños migrantes han sido detectados al cruzar hacia Estados Unidos, en su mayoría por la zona de Reynosa.