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Por Rolando Herrera
AGENCIA REFORMA
ZAMORA.- Madres de familia que acudieron al albergue “La Gran Familia” para recuperar a sus hijos aseguraron ayer que existe descoordinación y desinformación por parte de las autoridades sobre la entrega de los menores.
“Sale una persona y te da una información, luego viene otra y te dice lo contrario. Y mientras nosotros llevamos aquí tres días, durmiendo en el suelo, comiendo lo que podemos y no tenemos una respuesta”, señaló Leticia Abarca.
Esta descoordinación ha provocado que las madres y sus hijos se hayan cruzado en el camino, como le ocurrió a María González, quien el martes viajó de Jalisco a Zamora para reclamar a su hijo adolescente.
Le dijeron que tenía que presentar las actas de nacimiento, regresó a su Estado por los documentos, volvió ayer y se encontró con la noticia de que su hijo ya está en Guadalajara.
“Por qué no nos dicen bien lo que tenemos que hacer. Uno anda dando vueltas, gastando el dinero que no tiene y no arreglan nada. Ahora tengo que ir a Guadalajara y allá ver si el DIF me lo quiere dar”, dijo.
Personal del DIF municipal, del estatal y del área de atención a víctimas de la PGR han sido los encargados de dar información y verificar que las personas que están siendo buscadas, tanto menores como mayores de edad, estén efectivamente en el albergue o checar si ya fueron trasladados a algún Estado.
De la población original de cerca de 600 internos que había en el albergue el 15 de julio pasado cuando la PGR ingresó al inmueble, tras recibir denuncias por presunta trata de personas y delitos sexuales, cerca de 200 han sido enviados a Jalisco, Estado de México, Guanajuato, Distrito Federal y Coahuila.
Algunas de las personas también reclamaron la indefinición que hay sobre los 138 adultos que estaban en el albergue.
“Todavía no hay una definición sobre ellos, probablemente mañana ya podamos decirles algo, lo que sí les puede decir es que ya están declarando ante el Ministerio Público y después de eso, pues creemos que podrán salir libres”, indicó una empleado del DIF municipal.
Desde el martes, padres y familiares de los menores y adultos internos han permanecido a las afueras de las instalaciones, durmiendo en las bancas de una plaza comercial cercana y de un parque horizontal.
“Ya estamos desesperados, no nos hemos podido bañar. Pasamos aquí de todo, soportando el calor, nos ha llovido, y todo por la esperanza de ver a nuestros hijos otra vez con nosotros, pero no nos arreglan nada”, indicó Lidia Magaña.