Por César Omar Leyva
TRIBUNA
En Cajeme y toda la región del Sur de Sonora, la población ya no debe sorprenderse por los movimientos telúricos que se presenten, ello debido a que en repetidas ocasiones se ha dicho que estamos en una zona de alta actividad sísmica, afirmó José Dolores Beltrán Ramírez.
El especialista en geología del Instituto Tecnológico de Sonora, dijo que hasta el momento no hay quien pueda decir que las placas tectónicas del Golfo de California han terminado su actividad, por tanto es común que se presenten sismos de pequeña magnitud como el de este domingo que tuvo su epicentro 65 kilómetros al Noreste de Santa Rosalía, Baja California Sur.
“La extensión del Golfo tiene una serie de fallas geológicas que han tenido por las presiones del subsuelo. Cada vez que esos movimientos se liberan, nosotros somos susceptibles a sentirlos, porque en el Valle del Yaqui hay sedimentos y acuíferos llenos de agua que facilitan que las atenuaciones se manifiesten como vibraciones”, explicó.
Históricamente no se tiene conocimiento de que alguna vez el epicentro de un sismo se haya ubicado en Ciudad Obregón. El lugar más cercano ha sido la Presa Álvaro Obregón, donde hace unos años se originó un temblor de apenas dos grados en la escala de Richter.
“Sismos que se originan en otras regiones con valores de 5, como el del domingo, en el transcurso que llegan hasta acá se atenúan a valores de 2.5 o 3 y eso es lo que alcanzamos a percibir”, indicó.
En función de estos datos, agregó Beltrán Ramírez, la población debe estar enterada de la sismicidad que se presenta todos los años y con periodos que no son predecibles ni en Japón o Estados Unidos, que son países con gran actividad sísmica.