EL UNIVERSAL
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS.- El obispo Felipe Arizmendi Esquivel reveló que el pasado jueves, un presunto delincuente intentó extorsionarlo vía telefónica para que depositara dinero en una cuenta bancaria.
“Del directorio telefónico de la ciudad, tomó el nombre de la persona que aparece como dueña del número de teléfono que está en mi casa, y me dijo: ¡Hola, tío! Te habla tu sobrino fulano de tal, imaginándose que yo era la persona del número que aparece en el directorio telefónico”, agregó.
El presunto delincuente no mencionó el nombre del obispo, sino el de la persona que aparece como titular de la línea telefónica, pero “como me tomó por sorpresa, de momento no caí en la cuenta de que no era mi apellido. Le empecé a decir que no reconocía su voz y le pregunté de dónde me llamaba”.
Al término de su homilía dominical, Arizmendi Esquivel leyó el escrito: “Extorsiones y robos”, donde da a conocer que el individuo que le llamó intentó que revelara información de su familia y preguntarle en qué lugares de Chiapas tenía sobrinos, pero “sin advertir el engaño, le respondí que tengo sobrinos en el Estado de México”.
Cuando el obispo solicitó datos al hombre que hablaba y le comentó que no reconocía su voz, entonces colgó el teléfono.
Por esto, Arizmendi Esquivel pide a la comunidad a “estar alertas” y no se deje sorprender por “esos extorsionadores” que se hacen pasar por personas conocidas o familiares. “No les den ningún dato personal, porque de allí sacan hebra para conseguir sus fines perversos”.
El obispo pide a la ciudadanía que no les deposite dinero a ninguna cuenta bancaria a estos presuntos delincuentes e investiguen con sus familiares si necesitan ayuda, por lo que “tengan cuidado y no demos más datos” cuando se reciba una llamada de este tipo.
Más adelante, Arizmendi Esquivel comentó que hace como un mes, un grupo de hombres entró a robar a su casa.
“Durante la noche se metieron unos ladrones a mi casa y se robaron 11 gallinas y dos gallos. ¡Ojalá les hayan hecho provecho, si era por hambre! Pero si fuera por hambre, se habrían llevado dos o tres, y si tienen necesidad, con gusto les compartimos otras”, comentó.