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Staff
AGENCIA REFORMA
ATLANTA.- Los dos trabajadores humanitarios de Estados Unidos que fueron los primeros pacientes de ébola tratados en ese País, fueron dados de alta ayer.
Sus casos despertaron un debate transcontinental sobre si los estadounidenses que contrajeran el virus, que azota por ahora a cuatro países africanos, tenían el derecho de volver enfermos a su País.
El Hospital de la Universidad de Emory, donde fueron atendidos en una unidad aislada especial el médico Kent Brantly y la enfermera Nancy Writebol, informó que los dos salieron curados después de recibir tratamiento durante por lo menos dos semanas.
Brantly salió ayer y Writebol el martes.
“Estaré siempre agradecido a Dios por proteger mi vida y me satisface la atención que mi enfermedad ha atraído hacia el sufrimiento de África occidental por esta epidemia”, dijo Brantly ante los medios ayer, acompañado por su esposa.
El médico, originario de Texas, fue internado en Emory el 2 de agosto tras ser evacuado de Liberia, donde se contagió, como Writebol, atendiendo a pacientes de ébola. El brote del mal se concentra en ese País más Sierra Leona, Guinea y Nigeria.
Writebol, de 59 años y originaria de Carolina del Norte, no se presentó ante los medios porque, según explicó su esposo, David Writebol, aún se encontraba muy débil.
Los dos estadounidenses fueron los primeros en ser tratados con ZMapp, una droga experimental fabricada en Estados Unidos que hasta ellos sólo había sido probada con monos. El medicamento también fue suministrado a un cura español contagiado, pero éste murió.
Los médicos de ambos pacientes no han proporcionado detalles clínicos de los efectos del medicamento. Hasta el ZMapp, no había ningún tratamiento para el ébola.
El medicamento es un coctel de anticuerpos monoclonales desarrollado en un ratón modelo de infección por ébola. Un anticuerpo monoclonal es una especie química homogénea --una proteína concreta--, a diferencia de las colecciones complejas de anticuerpos, más bien irreproducibles, que se obtienen extrayendo sangre a animales infectados.
Los genes para estos anticuerpos fueron después adaptados para su uso en humanos y transferidos a plantas de tabaco para su producción eficaz y barata.
Ayer, el Hospital Emory defendió su decisión de recibir a Brantly y Writebol, diciendo que gracias a ellos su personal ha logrado dotarse de información valiosa para entender mejor el virus.
La evaluación para darlos de alta se realizó de manera independiente en cada caso, en coordinación con el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos y de acuerdo con las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud.
Los doctores debieron verificar que no había presencia del virus en la sangre ni padecían síntomas durante al menos tres días.