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Por Carlos Loret de Mola


¡A la basura!

En cosa de un mes, el Gobierno de Miguel Ángel Mancera soltará una bomba que caerá muy mal entre organizaciones y medios de comunicación afines:
Según me revelan fuentes de primer nivel, la Procuraduría de la Ciudad de México anunciará que después de tomar más de 300 declaraciones de testigos y presuntos involucrados en el asunto, no encontró elementos para proceder penalmente contra el ex líder del PRI capitalino, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre.
De hecho, desde los primeros días en que se recibió la denuncia, la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF) concluyó, según palabras de los que la revisaron, que no había caso. Y así le fue comunicado al jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera.
No se descartó la averiguación previa por las presiones del PRD local -que fue el que concretó la denuncia ante Ministerio Público-, de Organizaciones No Gubernamentales y de medios de comunicación.
Sin embargo, el Gobierno del doctor Mancera ya encontró un paraguas bajo el cual guarecerse: anteayer, el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) determinó que no tenía manera de probar que se utilizó dinero público para pagar los servicios sexuales de los que presuntamente era beneficiario el dirigente del partido tricolor en la Ciudad de México.
Según las denuncias periodísticas, las jóvenes a las que se les proponía "atender" a Gutiérrez de la Torre eran contratadas como empleadas de la oficina del PRI. Pero tanto el IEDF como la PGJDF no encontraron o no quisieron encontrar los puntos que llevaran de eso a la conclusión de que había dinero público en las transacciones. Con razón o sin ella, el caso jurídico está resuelto a favor del acusado.
Pero sobrevive como expediente político y mediático.
El PRI ya mostró su manejo pragmático del tema: ante el escándalo, decidió que Gutiérrez de la Torre era impresentable hacia fuera y lo destituyó del cargo. Hasta ahí. Hacia dentro, pese a la poca fuerza que ha mostrado el PRI en la capital desde hace 17 años, el partido a nivel nacional consideró que la estructura de operación político-electoral que construyó y aún controla el líder de pepenadores es suficientemente valiosa como para darle cobijo, mantener intactas sus redes y evitar la propuesta de expulsarlo de sus filas.
Cuando finalmente anuncien su conclusión exoneratoria a Gutiérrez de la Torre, Mancera y su Gobierno deben esperar de sus sectores "amigos" una andanada de críticas y acusaciones de complicidad que pondrá a prueba su capacidad para sobrevivir a las percepciones.
Si el daño no es mucho, luego le quedará una buena carta de negociación con el Gobierno Federal -de extracción priísta- para los temas que le interesan, como la Reforma Política del DF o el aumento de los salarios mínimos.
Así es la política. Un terreno en el que hasta la basura puede ser de provecho.

Saciamorbos
Oficialmente culpable o no, me resulta un impresentable por todos sus ángulos.

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