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Por Melina Gil y
José David Estrada
AGENCIA REFORMA
GUADALAJARA.- La regidora tapatía Elisa Ayón duerme y come en la oficina del Ayuntamiento, a la cual entró por la fuerza desde el lunes.
La priísta pidió licencia a su cargo el pasado 12 de noviembre, tras ventilarse una red de corrupción de la que presuntamente formaba parte.
Posteriormente ella acusó que era víctima de funcionarios que permitían irregularidades en los panteones municipales, como exhumaciones e incineraciones clandestinas.
Ayer, Ayón cumplió 24 horas atrincherada en su oficina mientras su abogado, Martín Hernández, y el jurídico del Ayuntamiento, Javier Salas, daban versiones encontradas de la salida legal que podría tener el caso.
“Les hago saber por este medio que hasta en tanto no me notifiquen sus argumentos legales para intentar impedirme que ocupe mi cargo, no saldré de mi oficina, para que no les cueste trabajo notificarme”, alegó la funcionaria, quien tendió una cobija bajo su escritorio para pasar la noche.
Fotógrafos de prensa tienen una cobertura permanente frente a la oficina que permanece cerrada la mayor parte del tiempo.
Ayer por la tarde, para ir al baño, Ayón abrió la puerta pero no salió inmediatamente, sino muchos minutos después, cuando los fotógrafos pedían desesperados que ya saliera.