Comerciantes pagaban de piso hasta 11 mil pesos a la quincena a ‘Los Templarios’

Por Benito Jiménez

AGENCIA REFORMA

APATZINGÁN.- Policías municipales de Apatzingán y de Uruapan cobraban hasta 11 mil pesos a la quincena a centenares de negocios por extorsión.

En Navidad los templarios también pedían a los aguacateros de Tancítaro hasta 100 mil pesos, por concepto de “aguinaldo”.

Víctimas cuestionaron la “limpia” que están llevando a cabo las fuerzas federales, pues consideraron que a pesar de estar relacionados con el crimen organizado, no fueron detenidos ni investigados.

“Se los llevaron a Tlaxcala, a capacitarse, se llevaron su shampoo y sus desodorantes, que no nos engañen esas son unas vacaciones, que se los lleven al penal”, dijo una víctima de extorsión en Apatzingán.

Monte Rubido, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) explicó el jueves que la evaluación de los policías es voluntaria para quienes quieran permanecer en las corporaciones.

Cifras oficiales refieren que 364 policías han sido trasladados ya a un centro de adiestramiento militar ubicado en Tlaxcala.

“Aunque le ofenda a la autoridad municipal, pero su policía se ha prestado a hacer levantones y secuestros.

“La Policía Municipal de Apatzingán levantó ciudadanos que hoy están perdidos o desaparecidos”, acusó el vicario de la Diócesis de Apatzingán, Gregorio López.

Testimonios recogidos por REFORMA destaparon una serie de abusos por parte de agentes locales vinculados presuntamente a Los Caballeros Templarios.

“Yo en 2012 vendía ropa en Uruapan, allá tenía mi negocito con mi cuñado, los cabro... de los policías municipales que dijeron que trabajaban para los templarios, llegaron un día y nos dijeron, van a tener que pagar derecho de piso o les quemamos el negocio.

“Primero nos pidieron 14 mil al mes, o sea 7 mil quincenales, luego le subieron a los 22 mil mensuales, nos tuvimos que endrogar con las financieras para pagar, una vez que no acabalamos nos levantaron a mí y a mi cuñado, nos pegaron y nos decían que teníamos que pagar o nos iban a cortar la cabeza, esos cabro... nos enseñaron pedazos de cuerpo de otras personas que habían matado, ‘les va a pasar lo mismo´, nos amenazaban, los pedazos de gente estaban en las camionetas de la Policía”, recordó una de las víctimas.

El joven y su cuñado salieron de Uruapan. Ahora se dedican al ganado en diversas rancherías.

En Apatzingán, el encargado de una ferretería fue levantado un noviembre de 2012 por policías municipales, cerca de una gasolinera céntrica.

“Era de noche, pensé que eran los templarios, pero no, era la patrulla porque cuando me aventaron a la batea vi la torreta, no me preocupé, dije ´son policías y me confundieron, esto se aclara´, pero no, me comenzaron a pegar en las costillas y en la cara.

“Que me iba a llevar la ching... y que no gritara. En una bodega, los policías, eran tres, me dijeron que debía pagar 10 mil pesos a la quincena para que no me mataran, que me iban a vigilar, cada mes, por casi medio año les estuve dando el dinero, 20 mil al mes, al final no pude pagarles, y me fui de Apatzingán, luego me enteré que habían entrado a la ferretería y habían cargado hasta con el cemento y las palas”, narró el hombre de 38 años.