Sin armas grupos de civiles toman el control apoyados por policías federales y militares

Por Benito Jiménez

AGENCIA REFORMA

APATZINGÁN.- Grupos de autodefensa entraron ayer a esta ciudad.

El hecho puso en jaque a Los Caballeros Templarios.

Sin embargo, el grueso de los comunitarios se quedó en la periferia del casco urbano, debido a que líderes del movimiento y autoridades acordaron que no ingresarían con armas largas.

“A lo mejor quisieron evitar un enfrentamiento, no entendemos otras cosa”, dijo un líder autodefensa de Tancítaro.

El ánimo se apagó en la mayoría de los integrantes de las autodefensas.

Cientos de ellos, que calificaron el día como histórico, se frustraron por ese freno para “tomar” de lleno la cabecera municipal de esta ciudad de Tierra Caliente.

En decenas de camionetas y armados con fusiles de alto calibre, la mayoría se concentró desde temprano en las instalaciones de La Feria del Limón, a unos cuatro kilómetros del Centro de Apatzingán.

Ahí hicieron base, comieron tortas, carne asada, quesadillas y hasta se dieron tiempo de limpiar sus armas.

Entre ellos bromearon, rieron y se dieron de palmadas en la espalda.

“Venga compa, ánimo, hoy es el día, vamos a limpiar a esta ciudad de criminales, el tiempo que nos lleve, pero vamos a limpiar”, comentó un civil armado.

“Por fin vamos a darles en su mad…, ahora si vamos con todo, en octubre porque nos agarraron desarmados, pero ahora se van a ching... los templarios”, expresó otro autodefensa de la comunidad El Varal, en Parácuaro.

En una mesa, estaba sentado el Comandante Cinco, uno de los líderes del movimiento.

“Pinch... pend..., a chin... a su madre, órale”, se escuchó en una frecuencia de su radio.

“Es la Tuta (Servando Gómez, cabecilla de Los Templarios), está desesperado”, dijo el Comandante Cinco.

Las comunicaciones por radio se elevaron de tono mientras avanzaba el día.

“Tienen media hora para irse a la ching... o va a ver una pinch... matazón”, se escuchó en la frecuencia. El hombre que amenazaba afirmaba contar con 300 hombres armados con granadas de fragmentación.

A las 11:00, un grupo de autodefensas, encabezado por Hipólito Mora, fundador del movimiento, partió hacia el Centro de Apatzingán.

Mora avanzó con chaleco antibalas acompañado de unos 60 comunitarios, quienes portaron armas cortas.

La caravana ingresó al Centro de Apatzingán por la calle de Constitución de 1814 directo a Catedral de la ciudad, donde los esperaba el vicario Gregorio López, para planear la celebración de un rosario y actividades en materia de seguridad.

El convoy de autodefensas, de unas doce camionetas, fue escoltado por elementos de la Policía Federal y el Ejército.

“Hace un año que no venía para acá, me gustó estar de regreso”, dijo Mora.

“Es padre caminar en esta plaza sin que te corten la cabeza”, expresó por su parte “Patancha”, líder de autodefensas en Pinzándaro.



Mitin en 5 minutos

Hipólito Mora se reunió en el sagrario con el padre conocido como Goyo.

El sacerdote, quien se ha manifestado contra Los Caballeros Templarios, ofició un Rosario para la paz de esta ciudad, evento al que asistió el líder de las autodefensas de La Ruana sin dejar el chaleco antibalas.

Para entonces ya se había suspendido el ingreso del grueso de autodefensas, los que se mantenían en la periferia de Apatzingán.

Mora indicó que se acordó con la Policía Federal y el Ejército que no ingresarían con armas largas.

“Si hay unos autodefensas que ya trabajan con la Policía Federal y son los que ya están registrados, portan armas cortas y están registrados, es un ingreso parcial. De lo que se trata es de limpiar primero a Apatzingán de criminales, ese es el acuerdo por eso se llama a la gente a denunciar”, dijo el empresario limonero.

Tras el acto religioso, López llamó a los asistentes, en su mayoría pobladores, a congregarse en la plaza central de Apatzingán.

Ahí, Mora dijo que las autodefensas no se van a ir de Apatzingán.

“Ya no están solos, denuncien a la Policía Federal, tengan confianza, digan dónde están las lacras para ir por ellas de una vez”, gritó el dirigente.

“Fuera Templarios de Apatzingán, fuera el presidente municipal”, respondieron los congregados.

El evento duró cinco minutos. La gente se dispersó para irse a sus casas y Mora de vuelta a la parroquia.

La ciudad no se repone del miedo.