Por Carlos Razcón Valenzuela
LA VOZ DEL PUERTO
GUAYMAS.- Sin un programa formal de construcción de embarcaciones desde hace 21 años, un emplazamiento a huelga pendiente y tres juicios de desalojo perdidos, Industria Naval del Pacífico (INP) tocó fondo; sus 62 trabajadores, de una plantilla laboral que llegó a las tres mil plazas, están desesperados: Ya ni “chatarrear” pueden porque les cortaron la energía eléctrica por falta de pago.
Como auténtico acto de sobrevivencia, el Sindicato de Trabajadores de la Industria Naval que dirige Marco Antonio Sáenz Badillo otorgó a Grupo Sidek, el pasado miércoles, una segunda prórroga para el estallamiento de la huelga emplazada desde el reciente enero.
“Buscamos alternativas mediante una defensa jurídica que nos permita un retiro decoroso porque, esto, ya tronó”, indicó integrante de la directiva sindical al informar que “está tan crítica la situación, que la reciente semana no alcanzamos siquiera los trescientos pesos con los que nos ayudaba el administrador, José Luis Endrino Nevado.
En meses recientes los obreros se ayudaban con el “chatarreo” de embarcaciones camaroneras y sardineras en situación de retiro; el jueves aún tenían un trabajo del tipo pendiente, pero la Comisión Federal de Electricidad (CFE) cortó el fluido eléctrico por el adeudo de 17 mil pesos y, no pudieron utilizar la “roladora”.
Anteriormente denominada Conagusa, Augusa, SCT y ahora INP, la empresa llegó a sostener hasta tres mil empleos bien pagados en su época de auge, cuando construyó los grandes graneleros “Teoatl” y “Atlahua” --luego denominado “Cartadedeces”, con Luis Echeverría Álvarez-- y varios buques atuneros, de cerco y vara.
La última construcción, en 1993, fue la barcaza Sal IX, para empresa salinera de Guerrero Negro y la más reciente reparación ocurrió en mayo del año pasado, con obras de mantenimiento a “La Golfa”, otra barcaza pero de PEMEX, para el acarreo de combustible.
Precisamente el anunciado programa de construcción naval, por parte de Petróleos Mexicanos, tenían fundadas esperanzas de reactivación para esa factoría; sin embargo, los contratos que no se fueron a España, se otorgaron a astilleros ubicados en Mazatlán, Ensenada y Veracruz.