Por Federico Osorio Altúzar


EN CAJEME: EL CIUDADANO, MEDIDA DE SU ENTORNO SOCIAL


A decir verdad, no siempre el hombre ha sido criterio o medida de todas las cosas. Unas veces, el "metrón" o parámetro para determinar el grado de certeza; otras, referencia para establecer los méritos de la virtud y la prestancia de la belleza. Pero también han sido medida, o son, deidades y seres extraordinarios: Zeus, Alá (Al-lah), o bien, alguna otra entidad superdotada. En pocas ocasiones, el hombre ha sido reconocido como lo que es en la realidad histórica: legislador, autor o coautor de la verdad, de la justicia y sujeto de los objetos artísticamente bellos. De la cultura, en suma.
Viene al caso lo anterior, con motivo del suceso relacionado con una comunidad, con ciudadanos a quienes el mandatario entera acerca de las gestiones, respuestas y proyectos que tienen que ver con el bienestar social, la seguridad jurídica y pública, con la delegación de su voluntad y con lo que puede esperar la sociedad en el inmediato o próximo futuro.
Si el hombre es medida de todas las cosas, también es metrón o medida a fin de ponderar, sopesar y definir aquello que se hace en su nombre por parte de quienes administran bienes y recursos de la comunidad. Es decir, a fin de aprobar o reprobar si lo que llevan a cabo los mandantes o ejecutivos merece reconocimiento y validación. O bien, si ha de imputarse descalificación o rechazo unánime.
Sobre su Informe de labores, el munícipe cajemense ha comenzado a escuchar la autorizada opinión de los ciudadanos. Rogelio Díaz Brown comunicó, el principio de semana, un resumen de su gestión durante el periodo, acaso más complejo, de su administración, sin dejar de mencionar las arduas circunstancias en medio de las cuales actuaron pueblo y Gobierno, dirigencia al frente del Municipio y equipo administrativo. Dio cuenta y razón de cómo está conduciendo a puerto seguro la nave en la que viajan en forma compartida pobladores y tripulantes en forma armónica.
Los temas recurrentes han sido los que atañen a toda comunidad organizada: seguridad, educación, salud, empleo y recreación. A la luz, de la eficiencia y la eficacia.
Las cifras y los datos cuantitativos están a consideración de quienes son los directos destinatarios: ciudadanos, pobladores en general: mujeres y hombres en edad laboral, niños y adolescentes; es decir, sonorenses de la primera y de la tercera edad; con derechos, también con obligaciones. A los padres y tutores, corre la responsabilidad a fin de responder por las acciones y por las esperanzas de sus hijos, infantes y adolescentes.
Las reacciones de su entorno político, partidista son favorables al ejercicio político-administrativo de su correligionario, en pro del munícipe, a quien califican positivamente, con grado de excelencia, por su ejemplo en calidad de mandatario. Califican al Municipio y al titular de la Alcaldía de Cajeme, en plena etapa de modernización, como una clase de Gobierno que va de lo urbano a lo educativo, de la política de bienestar a la de reorganización de su estructura productiva; en fin, de lo laboral a la tutela y garantía de los derechos humanos en todas sus derivaciones.
En Cajeme se da la voz de alerta en el sentido de que si los ciudadanos son el patrón y la medida, la política de participación ciudadana da el lugar que le corresponde a los ciudadanos. Son ellos quienes dicen la última palabra. Ahí, prueba en contrario, el pueblo es medida de la conducta pública de sus funcionarios al frente de la organización político-administrativa. Ahí, y sólo ahí, en el tapete de la opinión pública reside el criterio final, en el caso, para decidir si el rendimiento del alcalde laureado nacionalmente, por la obra realizada y los proyectos realizados ameritan o no la calificación en sentido social, con signo positivo.
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