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Por Francisco Minjares Galaviz
TRIBUNA
Los más de 30 años que prestó servicio al Gobierno Federal quedaron atrás; sólo hay recuerdos de su trabajo en la Financiera Rural y su carrera como ingeniero agrónomo es ahora un título que no le sirve de mucho, pues al haber alcanzado la edad madura, el profesionista jubilado especializado en fitotecnia, José Luis Flores Ruelas, no consigue trabajo y se ve empujado a la informalidad para poder mantener sus gastos y los de su esposa, con las ventas en los tianguis, las cuales aseguró han caído hasta en un 50 por ciento.
“Como mi caso hay muchos, somos personas que trabajamos, que fuimos profesionistas, pero ahora ya nadie nos contrata, yo tengo mi título y mi especialidad, pero ahora nadie me da trabajo porque ya estoy viejo, entonces tengo que navegármela en la economía y tengo que caer en la informalidad”, detalló el egresado de la Universidad de Sonora.
Los jubilados ganan en promedio de mil 500 a cinco mil pesos mensuales, lo cual consideran que es insuficiente y ante ello deben buscar trabajo en la informalidad.
Los sábados instala su puesto en el tianguis del Ferrocarril, lunes en Villa Bonita y los viernes en el Piri Sagasta, para “luchar” contra la carestía, sin embargo hay ocasiones en que no vende absolutamente nada.
“Hay días en los que no vendo ni un peso, nada, la economía no anda bien y eso nos repercute a nosotros, además que está lo del regreso a clases”, detalló.
Por tener su tarjeta de jubilado a él se le cobran 10 pesos para instalarse en el tianguis, en vez de los 20 que normalmente debe aportar, mientras que paga seis pesos al Ayuntamiento en vez de los 10 que cobran, lo cual a la larga le beneficia.