EL UNIVERSAL
CD. DE MÉXICO.- Un estudio del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), menciona que el delito de secuestro no ha disminuido, por el contrario ha comenzado a ser una práctica común en los municipios del País ante la falta de estrategias y resultados de autoridades de los tres niveles de Gobierno.
De acuerdo con el documento: “Análisis integral del secuestro en México. Cómo entender esta problemática”, se detectaron ocho diferentes tipos de secuestro que se cometen en el País a través de tres móviles o motivos principales: económico, político y psicosocial.
Los diferentes tipos de secuestro son: extorsivo, simple, tradicional o profesional, exprés, improvisado, narcosecuestro, secuestro de pasajeros y tripulación de una aeronave con afección a la circulación aérea, autosecuestro o secuestro simulado.
El análisis hecho por investigadores y académicos en colaboración el ONC, indica que dentro de la estructura del secuestro existen nueve actores: el organizador, emisario, iniciador, plantero, grupo de aprehensión, grupo de vigilancia, negociadores, informantes y encubridores.
De acuerdo con el trabajo llevado a cabo por Control Risks, aparte de México hay al menos cuatro casos más de países latinoamericanos en los que es significativa la cantidad de secuestros cometidos al grado que se ha convertido en una problemática nacional. Ante este escenario, en el ONC consideramos que vale la pena aproximarnos a la situación de cada uno de estos países con el objetivo de tratar de identificar si existen ciertos factores causales compartidos, así como las principales acciones implementadas, menciona el documento.
Los resultados obtenidos en el documento, indican que este delito comenzó a ser continuo a partir de que el crimen organizado comenzó a diversificar sus actividades delictivas, y no sólo se dedicó al tráfico de drogas, la trata de personas, la exportación de minerales, la piratería, el cobro de piso, el robo de combustible, entre otros.
En particular, el secuestro es una de estas actividades que le permiten a la delincuencia organizada generar ingresos, ya que cometer este delito forma parte del portafolio de actividades que llevan a cabo cotidianamente.
Lo anterior le permite a las organizaciones diversificarse, lo cual les garantiza que si en determinado momento las ganancias asociadas a su actividad primaria pasan por un mal momento se puede compensar cometiendo más este delito u otras actividades ilegales, detalla el ONC.
La evolución del crimen organizado ha originado vacíos en la seguridad debido a que a pesar de que las autoridades han trabajado en el asunto, no existen leyes que permitan castigar este delito, y no victimicen más a la víctima.
La hipótesis que se sugiere es que los altos niveles de secuestro están correlacionados con la diversificación de estratos sociales a los que afecta, es decir, se secuestra a más personas porque los objetivos potenciales ya no son únicamente personas con muchos recursos económicos o políticos sino que ahora también personas con menores ingresos, refiere el escrito.
Por ello, el ONC recomienda a las autoridades generar políticas públicas y estrategias adecuadas en la materia, supervisar que las procuradurías estatales apliquen la Ley General en la materia para catalogar los secuestros de tal forma que los criterios habituales y cotidianos que rigen sus actividades pasen a segundo término.
Otra de las peticiones es atender el secuestro a partir de la visualización de este problema no sólo como uno de seguridad pública sino que se deben impulsar y fortalecer políticas públicas que favorezcan la creación de oportunidades para los jóvenes, debido a que su rol en el secuestro es importante.
Además, el ONC recomienda concretar el equipamiento de todos los centros penitenciarios del País con bloqueadores de señal de telefonía celular, de radiocomunicación, o de transmisión de voz, datos o imagen, Más allá de la narrativa gubernamental es necesario mejorar la sistematización de información y coordinación entre las autoridades en lo referente al secuestro de migrantes.