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Por José Escobar Zavala
Cronista de la Ciudad


Hoy es víspera de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de México, de América Latina y de las Islas Filipinas. La gran peregrinación seguirá la ruta acostumbrada de la calle Miguel Alemán al Norte, para doblar por la calle Galeana hasta llegar a la Parroquia y al Nuevo Santuario, donde al filo de las doce de la noche los fieles, con música de mariachi, le cantarán a la Virgen las tradicionales mañanitas.
Como es bien sabido por toda la población creyente, la Santísima Virgen pidió a los mexicanos un templo y éstos le han levantado el más suntuoso de América, donde Ella se muestra la más amorosa de las madres con sus hijos que de corazón la invocan. Su imagen no está pintada solamente en la sagrada tilma, sino también grabada con lazos indelebles en el corazón de cada uno de los mexicanos.
También celebran en este día su onomástico quienes responden al nombre de Dámaso. El primer Papa español, Dámaso I encabeza la lista. En nuestro País, producto del México revolucionario, el general Dámaso Ávila Camacho, hombre violento que cometió una serie de atrocidades en su empeño por alcanzar la Presidencia de la República, cargo que finalmente logró su hermano, también general, Manuel Ávila Camacho, cuyo sexenio transcurrió durante la Segunda Guerra Mundial, de 1940 a 1946. Terminó ahí la presencia militar en la más alta investidura del País.
"El hermano incomodo", como se le llamó, murió extrañamente víctima de una congestión, según dictamen médico que se dio a la publicidad, aunque siempre ha sido un secreto a voces que fue víctima de envenenamiento dispuesto por sus enemigos políticos.
Pausa para agradecer a mis amigos cafetólogos de la Mesa Geriátrica el ágape que me ofrecieron el pasado lunes con motivo de mi cumpleaños número 83, que no es cualquier baba de perico.
Por algo, cuando Chavela Vargas, la gran cantante de voz aguardentosa cumplió sesenta años, hizo la siguiente declaración: "He llegado a la edad del metal. Pelo plateado, dientes de oro y pies de plomo".
Como siempre, fue grato el convivio al lado de José Manuel Campoy, Leobardo Madrid Calles, Alberto Camacho Cuevas, Cosme Romero Beltrán, Octavio Calderón Amaya, Paco Gómez Villela y el profesor Humberto Gutiérrez Ramírez.
Temprano se reportaron la contador público Lourdes Sánchez, del Museo Sonora en la Revolución, y otro gran cuate de la misma rodada, 83 calendarios, Ricardo Muñoz Arceo. Y desde San Diego, California, por correo electrónico, el siempre bien ponderado Tony Gamboa, quien nos dijo que vendrá en febrero próximo a su Ciudad Obregón del alma, para estar presente en el aniversario número noventa de Raúl Miranda Labandera, del Club Los Abanicos.