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Miles de personas participaron en la peregrinación a la Virgen Guadalupana ayer por las diferentes calles de la ciudad, para concluir en el Templo de Guadalupe.


Por César Omar Leyva
TRIBUNA
La fe y la devoción a la Virgen de Guadalupe volvieron a mover masas anoche, cuando hasta el Nuevo Santuario Guadalupano peregrinaron miles que se unieron a otros cientos más, que desde temprano arribaron al recinto.
En punto de las 20:00 horas la Gran Peregrinación comenzó a avanzar desde la salida Norte de la ciudad, sumando fieles en cada cuadra. Los cantos y los vivas a la Virgen se perdían entre el sonar de los tambores de la banda de guerra que encabezaba el desfile.
Según estimaciones de las autoridades, eran más de cinco mil personas las que acompañaban a los 13 carros alegóricos en los que se representaban los Misterios del Santo Rosario.
A las 21:30 las campanas del ahora viejo Templo de Guadalupe repicaron anunciando que la peregrinación se acercaba. Para esa hora adentro del Santuario ya quedaban pocos espacios vacíos que no tardaron más de media hora en llenarse.
Una hora más tarde el contingente llegó a su destino en donde ya lo esperaba una fiesta que comenzó con el lanzamiento de juegos pirotécnicos y el repicar de las campanas por más de media hora.
A las 11 de la noche se celebró una Misa Solemne encabezada por el padre Germán Olivarría y sacerdotes de toda la diócesis. La eucaristía terminó con las tradicionales mañanitas, que fueron entonadas por las más de mil personas que se encontraban dentro del santuario y otros cientos más que permanecieron afuera.
Como lo han hecho desde hace décadas, los cajemenses nuevamente le cumplieron a la Virgen de Guadalupe, esa que en 1531 se le apareció a Juan Diego en el Cerro del Tepeyac y le pidió que en su honor se levantara una casita para enaltecer el nombre de su Hijo Jesús próximo a nacer.
A decir del padre Alfredo Rosas Mendívil, en los últimos años el crecimiento de la devoción a la Virgen de Guadalupe ha sido exponencial y ello se debe, mencionó, a que los fieles se han interesado por conocer más a fondo el acontecimiento Guadalupano, el cual fue descrito alguna vez por el Papa Juan Pablo II como el "mejor método de inculturación del Evangelio".