Resulta buena opción sembrar hortalizas, plantas aromáticas y medicinales, las cuales son cultivadas con bajos índices de agroquímicos


Por Arianna Monteverde Meléndrez
TRIBUNA
En un mundo globalizado, donde cada vez las personas se interesan más en el consumo de productos orgánicos y que sean cultivados con bajos índices de agroquímicos, es donde ha surgido una oportunidad para los huertos familiares, una actividad que aparte de generar ingresos entre los productores, ayudan a mejorar las condiciones de suelos en un corto y mediano plazo.
Los huertos familiares son un sistema de producción a baja escala donde se pueden sembrar varias especies de hortalizas, plantas aromáticas y medicinales; los cuales en su mayoría son plantados y cultivados por los miembros de la familia y sus productos son principalmente para el autoconsumo, aunque también puede brindar sustento en caso de comercializarse su producción.
Proporcionan varios beneficios a las familias, entre los que se encuentran una mejor nutrición, un ahorro en el gasto familiar, ingresos adicionales a la familia y mayor bienestar social y familiar.


Rentabilidad y sustentabilidad
Por la calle 300, unos metros después de pasar la calle Meridiano se encuentra el hogar de Francisco Javier Flores Amavizca, quien desde hace más de 7 años se dedica a la producción de hortalizas frescas de manera semi-intensiva, en tan sólo una parcela de tres hectáreas.
Destacó que desde hace años tenía la inquietud de establecer un huerto familiar, y lo que sin duda empezó siendo un proyecto para su esparcimiento y distracción, se convirtió en un negocio muy redituable y ahora en un estilo de vida más sano.
Indicó que él empezó sembrando calabacitas, cebollas y cilantro; y que entregaba en tiendas, pero conforme fue pasando el tiempo fue incrementando la variedad de hortalizas.
Destacó que en su parcela se cultivan hortalizas frescas y durante la mayor parte del año cuentan con producto fresco que después es comercializado en el lugar; por lo que el ama de casa que va y compra al lugar tiene la seguridad que el producto es recién cosechado.
Explicó que las siembras de hacen de manera escalonada y que entre intervalos de 6 u ocho surcos de establecen diversos cultivos.
Agregó que a la fecha lo que se mantiene en producción es calabacita, lechuga, betabel, acelgas, cilantro, repollos, cebolla, zanahorias, brócoli, papa, elotes entre otros.

Producción a bajo costo
El huerto familiar bien atendido proporciona las hortalizas necesarias para el consumo de la familia durante todo el año y aunque en el Valle del Yaqui aun es una actividad creciente, cada vez son más zonas urbanas que se encuentran adoptando este tipo de agricultura.
Flores Amavizca destacó que este huerto familiar, genera trabajo para mantener hasta 6 familias y que cada vez va en crecimiento la actividad, por lo que en un corto y mediano plazo se convierte en una actividad más rentable que el establecer en su totalidad un solo cultivo.
El negocio es atendido por cada integran de la familia y es durante los fines de semana donde más se incrementa el trabajo en el lugar; ya que la gran calidad en sus productos es notoria y por ello cada vez se incrementa más su clientela.
"Nosotros ofrecemos el producto fresco y es por ello que las amas de casa nos buscan, incluso surtimos a algunas tiendas de abarrotes, pues saben que aquí van a encontrar todo de la mejor calidad y a buenos precios," refirió.
Agregó que sin duda una de las más grandes ventajas de sembrar un huerto familiar es que se pueden obtener hortalizas de mejor calidad que las que se pueden comprar en el mercado, ello principalmente porque se establecen bajo un sistema ecológico y con aplicación de tecnologías verdes como lo es el uso de biofertilizantes y compostas.
El establecimiento de un huerto familiar provee a la familia de productos que satisfacen algunas de sus necesidades. Se podrán obtener hortalizas a un costo menor que el precio del mercado, lo cual permitirá el ahorro del gasto familiar.
Destacó además que ellos al utilizar biofertilizantes, los cuales están elaborados a base de algas, guano de murciélago, humus de lombriz y harina de sangre de cerdo, siendo este último insumo el que mejores resultados les ha dado, como fertilización agrícola, pues debido a su alto contenido de nutrientes, la fijación del nitrógeno en las plantas es mucho mejor y con ello el que se obtengan mejores producciones.