Banner

Por Jorge Gutiérrez
EL UNIVERSAL
CIUDAD DEL VATICANO.- Existe un lobby gay en el Vaticano y pone en peligro la seguridad del Papa, afirma Elmar Maeder, ex jefe de la Guardia Suiza Pontificia, en una entrevista al semanario suizo Schweinz am Sonntag.
Originario de Cantón San Gallo, en Suiza, Maeder, de 51 años, estuvo al frente de la guardia vaticana del 2002 al 2008. Refiriéndose a la influencia que desde hace años se atribuye al lobby gay en el interior de la Santa Sede, el ex comandante dijo en la entrevista que “los gays tienden a solidarizarse recíprocamente, lo que los lleva a ser más leales entre ellos mismos que con la institución” que representan, por lo cual, en su opinión, “terminan por constituir una auténtica sociedad secreta, tan secreta que pone en peligro la misma seguridad del Papa”.
Maeder agrega que por esa razón, “si hubiera descubierto que uno de mis hombres era gay, nunca, pero nunca le hubiera permitido hacer carrera”, porque “para mí la homosexualidad no constituye un problema, pero el riesgo de deslealtad hubiera sido demasiado elevado para nuestro cuerpo”.
En otra parte de la entrevista, el ex comandante recordó las declaraciones que hiciera en junio del año pasado el Papa Francisco, en el sentido de que es necesario distinguir entre ser gay, tener esta preferencia sexual, y hacer un lobby. “Si una persona es gay y busca al Señor con buena voluntad, quién soy yo para juzgarlo. Pero los lobbys no son una cosa buena”.
Maeder, actualmente director general de una empresa farmacéutica en su País, dijo que “de la existencia del lobby gay puedo hablar por experiencia personal”, al tiempo que recordó que cuando estaba de servicio en Roma puso en guardia a sus subordinados respecto de las atenciones “particularmente lascivas” que tenían con ellos algunos miembros de la curia.
Su comentario está en relación con lo testimoniado hace unas semanas y de manera anónima por dos guardias suizos al Schweinz am Sonntag. Ambos dijeron que habían sido objeto de molestias por parte de exponentes del clero.
De hecho, uno de ellos habló de la explícita propuesta que le hizo un cardenal de visitarlo en sus habitaciones. El mismo militar también hizo saber que en otra ocasión un miembro de la Secretaría de Estado lo había tocado.
Las presiones a que fue sometido eran constantes e incluían continuas visitas nocturnas cuando estaba de turno, contó al mismo semanario un pariente del militar, quien añadió que uno de sus “pretendientes” fue a visitar a su joven pariente en Suiza, cuando estaba de vacaciones. Éste pensó en un principio que se trataba de una gentileza, pero las propuestas de carácter sexual, siempre más explícitas, hicieron inequivocable la verdadera naturaleza de las atenciones del religioso.
Urs Breitenmoser, portavoz de los guardias suizos, minimizó lo ocurrido afirmando que “las voces de un presunto lobby gay en el interior del Vaticano no son un problema nuestro; la preocupación de nuestros hombres son exclusivamente de naturaleza religiosa y militar”.
“Un ambiente frecuentado casi exclusivamente por hombres no casados, la curia romana es uno de ellos, representa una especie de calamidad para los homosexuales. Lo mismo se puede decir de los pederastas que se encuentran en lugares frecuentados en su mayoría por niños, como son las escuelas y los centros deportivos”, afirma.
En la misma entrevista, no sin cierta amargura, el ex militar comentó que antes de dejar su cargo intentó en vano informar a la curia de sus preocupaciones sobre el citado lobby gay.