Por Israel Ortega y Alejandro Ramos
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Gran parte de la madera que fue incautada en junio del año pasado en 21 aserraderos ilegales en Milpa Alta, se están pudriendo.
Tanto los troncos, como tablas y astillas ya fueron liberados judicialmente y el Gobierno del DF los regaló hace dos meses a la Delegación; sin embargo, no saben qué hacer con ella.
Edgar Núñez, quien tiene 30 años laborando en aserraderos y en su maderería en Barrio San Agustín, afirma que la madera que lleva 7 meses a la intemperie en un terreno delegacional ha perdido su valor, y si no se utiliza pronto, no servirá más que para leña.
“Ya está podrida, a ojo de buen cubero todavía se puede aprovechar en la construcción”, estimó al visitar con REFORMA el lugar.
El material se decomisó tras operativos de la SEMARNAT y Medio Ambiente del DF, pero desde entonces los troncos y tablas están a la interperie, expuesta al sol y lluvia, en un terreno ubicado en avenida Hidalgo y Francisco Villa, San Francisco Tecoxpa.
Tanya Müller, secretaria del Medio Ambiente, informó que la madera no fue reclamada durante el juicio por ningún particular, por lo que pasó a ser propiedad del Gobierno capitalino.
Después se cedió a la Delegación, en noviembre pasado, por medio de un convenio donde se acordó que deberá ser utilizada en muebles para la Casa de la Cultura.
Miguel Ángel Estrada Garavilla, director Jurídico y Gobierno de Milpa Alta, admitió que tienen autorizado usarla... pero aún no tienen un plan definido.
“La madera sí se ha ocupado, no sé en qué volumen, no le puedo decir en metros cúbicos, no es mucho lo que se ha ocupado para las mayordomías que han tenido sus festividades finalizando el año”, indicó.
Refirió que la madera que se ha despachado es principalmente leña, y la que no se ha tocado es la de rollo.
“No sabemos qué tratamiento le vamos a dar a la otra (troncos) pero esa es precisamente la que se deberá utilizar en beneficio de la comunidad; podrán ser bancas para escuelas, para algún parque, no lo sé”, refirió.
En el lugar vecinos han comenzado a sustraer troncos, palos y astillas.
“La gente se la lleva porque nada más vinieron y la botaron aquí”, señaló un empleado del sitio.
En un recorrido se observó que se construye una cerca para evitar que la gente se meta al terreno utilizado por la Delegación para guardar materiales de construcción.