Por Natalia Vitela
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Si el Gobierno no garantiza que todos los mexicanos tengan acceso a agua para beber fracasarán programas como la Cruzada contra el Hambre y la Estrategia para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, alertaron ayer organizaciones sociales.
“El acceso a agua para beber de calidad es un derecho. En la Ciudad de México pagamos servicios de agua potable, sin embargo, no tenemos ninguna garantía de que el agua que llega a nuestras casas es agua con calidad para beber”, externó Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor.
Señaló en conferencia de prensa que esta situación ha ocasionado que el País sea el mayor consumidor de agua embotellada, 234 litros por persona, lo que tiene un impacto económico en las familias, principalmente de escasos recursos.
Por su parte, Xaviera Cabada, coordinadora del área de salud alimentaria de El Poder del Consumidor, explicó que han realizado trabajos en comunidades de Guerrero donde predomina la falta de acceso al agua y la alta disponibilidad de refresco.
Eso ha ocasionado problemas no sólo de obesidad y diabetes, sino también de desnutrición, indicó.
“En los municipios donde se está trabajando la Cruzada Nacional contra el Hambre, el agua debería ser prioridad”, señaló.
Brenda Rodríguez, integrante de la Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho Humano al Agua, aseguró que más de 9 millones de mexicanos, tanto de zonas urbanas, como rurales, no tienen servicios de agua entubada.

Preocupan escuelas
La Alianza por la Salud Alimentaria exigió ayer al Ejecutivo y al Congreso hacer efectivo su compromiso de introducir bebederos en las escuelas.
Calvillo indicó que los planteles de educación básica y media superior no garantizan la hidratación de los niños y jóvenes, quienes, ante la carencia de agua para beber, compran bebidas azucaradas.
“Este decreto ya fue aprobado en la Cámara de Diputados y se encuentra actualmente en la Cámara de Senadores. Lo que queremos es resolver la hidratación de los niños cuando están en ese espacio cautivo que son las escuelas, donde pasan cuatro, cinco, seis, siete horas y no tienen con que hidratarse”, indicó.