Banner

Manuel Clouthier

Hace algunos años platicando con un alto funcionario de la PGR de las administraciones federales panistas me decía: “‘El Chapo’ Guzmán es como Cuauhtémoc Blanco; ya no juega, pero jala la marca”.
Joaquín Guzmán se había fugado de una cárcel de máxima seguridad sospechosamente al inicio de la administración panista del Gobierno federal de Vicente Fox. Así pues, “El Chapo” Guzmán tenía prófugo ya 13 años desde su escapatoria en enero de 2001. Y se había creado toda una mitología alrededor de su figura, misma que sí es cierto en torno al Cartel de Sinaloa, más no así sobre la persona de Guzmán. Mi lógica es más simple: De quien más se habla oficialmente no es el que manda.
Del que menos hablan las autoridades, ese es el que manda, el patrón.
Hay que distinguir entre lo que se dice oficialmente, de lo que se dice popularmente. Así lo valida el Comisario Gayraud en su libro “El G9 de las Mafias en el Mundo” en un apartado titulado: ¿Quién es el amo? Cito textual: “Para saber quién controla en realidad un territorio, la mejor manera de averiguarlo es plantear la cuestión a sus habitantes”. Es decir, ¡pregúntale a la gente!
En Sinaloa sabíamos que “El Chapo” ya no mandaba. Así se demostró con su reciente detención el pasado sábado 22 de febrero en Mazatlán, cuando se encontraba en un departamento condominal modesto sin ninguna protección. Guzmán era ya una figura emblemática más que operativa del Cartel de Sinaloa. Por ello la caída del “Chapo” no altera la estructura ni las operaciones de lo que Buscaglia llama la “red criminal Sinaloa”, que tiene, según el analista, franquicias en 54 países.
La detención misma nos envía varios mensajes que nos obligan a reflexionar:
1. La Marina sigue siendo la institución más confiable en el país. Al menos así lo consideran los estadounidenses y lo han demostrado sus operativos de precisión contra el crimen organizado en los últimos años.
2. El que “El Chapo” se encontrara en Mazatlán al momento de su detención es toda una señal de que Sinaloa es el estado seguro para este Cartel. Nos dice Gayraud: “Una mafia siempre tiene un origen geográfico, una cuna histórica. Es su ‘espacio vital’. Este principio de territorialidad implica una capacidad de control político, económico y social. El territorio mafioso es ese lugar donde la Entidad criminal se siente a sus anchas, en su terreno”.
3. Existen antecedentes de que a los mafiosos sinaloenses les gusta estar en primera fila en el carnaval de Mazatlán. Recordemos que a Ramón Arellano Félix lo mataron en Mazatlán en época de carnaval. Y después, el entonces gobernador del Estado declaró a los medios de comunicación que venían a algo que qué bueno que se logró evitar. Finalmente trascendió que venían a asesinar a otro capo sinaloense quien supuestamente estaba en el puerto para disfrutar del período carnavalesco.
4. La reaprehensión del emblemático capo sinaloense “El Chapo” Guzmán por parte del Gobierno federal priista de Enrique Peña Nieto le quita a la mafia su aura de impunidad e imbatibilidad y ratifica la tesis de Giovanni Falcone: “El Estado tiene los medios para derrotar a la mafia”.
5. Esta acción deja claro que cuando las autoridades quieren, saben hacer las cosas bien, como lo indica este hecho que demuestra la vulnerabilidad de la mafia ante un acto de autoridad competente como lo es la Marina. Lo que ha faltado históricamente es voluntad y honestidad.
6. Hoy es tiempo de hacerle caso al investigador y académico Edgardo Buscaglia cuando nos dice que se empezará a desmantelar realmente el poderío del Cartel de Sinaloa cuando se inicien la detención de los políticos que permitieron la expansión de operaciones del grupo criminal. Y cuando se decomisen activos reales que representan la fuerza económica de dicho Cartel.
En septiembre de 2006 en CNN con Carmen Aristegui dije: “Quien llegue a ser Presidente en el próximo sexenio tiene que considerar esto, no puede ser y lo reclamo como sinaloense, que nos echemos otros 6 años y que Sinaloa no sea tocado”.
Así, yo aplaudo esta acción del Gobierno de Peña Nieto de empezar a combatir el crimen organizado en Sinaloa, esperando que vengan por los narco-políticos y los narco-empresarios que les dan apoyo institucional, ya que Calderón no se atrevió a hacerlo.