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Por Gerardo Armenta


+Seguridad en Mercado
+Resolver los Problemas

Parecería exagerado postular que la simple delimitación de las áreas peatonales del Mercado Municipal de Navojoa dotará al inmueble de apreciables índices de seguridad colectiva. En el ínter, una tarea como la descrita ya empezó a cumplirse en el llamado "cubo" del parián navojoense.
La idea es cumplirla también en las igualmente denominadas cuatro alas del lugar. Las acciones respectivas no deben ser vistas como una clásica llamarada de petate. Así lo consideró el comandante Juan Manuel Ramírez Sandoval, titular del Cuerpo de Bomberos y la Unidad de Protección Civil locales.
El asunto, entonces, debe tomarse con la mayor seriedad del mundo. Cada cierto tiempo aunque con notoria frecuencia saltan a la discusión pública algunos de los problemas por los que atraviesa el Mercado Municipal de la Perla del Mayo. En estos días salió a relucir el importante aspecto que tiene que ver con la seguridad del inmueble, acaso el enunciado más serio de todos los que pudieran invocarse por todo lo que involucra para el bienestar de clientes y locatarios por igual.
Dotar de la debida seguridad al mercado de Navojoa es todo un programa que en buena hora ya se puso en marcha, según reveló el comandante Ramírez Sandoval. Contempla incluso la formalización de la Unidad Local de Protección Civil en el propio mercado. Este propósito denota por sí mismo los alcances del proyecto general de que se habla.
De hecho, la puesta en práctica de todo esto ya empezó con la pintura de rayas en los pasillos del interior del mercado (cubo). Vale reconocer esta acción que "busca corregir un desorden que pone en riesgo la vida" de todos los visitantes de ese centro comercial. Insístase: a lo mejor en una primera vista parecería desproporcionado plantear las cosas de esta manera.
Sin embargo, lo cierto es que muchos comerciantes obstruyen gran parte de los pasillos con sus mercancías, por lo que cotidianamente existe en el mercado un marcado contexto de peligro o riesgo que eventualmente acentuaría las dificultades para librar una complicación que se produjera en ese ámbito. Pero qué necesidad, diría el que dijo.
Por ello, sobresale en este marco la preocupación de las autoridades y de la propia Unión de Locatarios para asumir hasta donde sea posible el finiquito de esa problemática tan añeja del mercado. Los esfuerzos al respecto, como bien se dijo renglones arriba, no deben ser llamarada de petate. Esta actitud es la menos que cabe esperar por la salud y seguridad de esa parte de Navojoa y su población.
Los afanes descritos en lo que concierne a la delimitación de las áreas peatonales del mercado local, no son los únicos que se requieren para arraigar sus niveles de protección ambiental. Están, por ejemplo, los que es preciso desplegar para zanjar de una vez por todas lo que tiene que ver con el renglón del cableado eléctrico. Al paso del tiempo este problema devino en una cancioncita muy entonada pero que no por ello ha podido solventar cabalmente el tenor de su letra.
Tampoco éste a que se alude debe ser el último de los problemas generados por la actividad cotidiana que se produce en el Mercado Municipal de Navojoa. Otros más están a la espera de que se les preste la debida atención antes de que se compliquen todavía más el día de mañana. Ayuda en el seguro despejamiento de esta perspectiva el tesón que ha impreso a su quehacer la actual directiva de la Unión de Locatarios. Será pertinente que no baje la guardia en el esfuerzo de cuadrar y buscar las soluciones a la añeja problemática del centro de trabajo de sus integrantes.