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CD. DE MÉXICO.- Las demandas por ‘mala praxis’ en la prescripción médica, relacionada con la sustitución de recetas o medicamentos, creció 25% entre 2012 y 2013, reveló Dagoberto Cortés Cervantes.
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (CANIFARMA) consideró que se trata de un crecimiento “sumamente importante” de demandas, que cada vez más son dirigidas a los especialistas, “quizá también por el tipo de medicamentos que prescribe, respecto al médico general”.
Dio a conocer que de ese porcentaje de demandas, más de 50% fueron atribuidas a que no se logró el efecto deseado del medicamento que tomó el paciente “y cuando se analizó la causa, en el 45% del caso se comprobó una sustitución de la prescripción”.
En entrevista, consideró que esta situación constituye un fenómeno “con mucha solidez, muy sustentado”, y se trata de demandas legales que tienen los propios despachos de abogados, quienes han visto ahí un “nicho” muy importante.
Cortés Cervantes reconoció que la responsabilidad legal del médico está en función de lo que prescribe en la receta, pero si alguna persona ajena -el paciente o el encargado de la farmacia- cambia los medicamentos, no será posible fincar responsabilidades al galeno.
Además, indicó que en ocasiones se presenta el cambio de medicamento por otro que tiene similar sustancia activa pero que, en el mejor de los casos, no logra los efectos deseados, o más aún se presentan algunos efectos adversos.
Tras pronunciarse a favor del “respeto a la receta”, refirió que como forma de dar seguimiento al tema, en algunos casos los médicos emiten dos recetas, una firmada por el paciente que se queda en el expediente y otra se entrega para que pueda obtener los medicamentos.
Recordó que el Reglamento de Insumos para la Salud establece que el único que puede cambiar o autorizar el cambio de una prescripción es el propio médico que atiende al paciente.
Por ello, aseguró que en el caso de que la sustitución de la receta o de uno de los medicamentos prescritos sean sustituidos hay sanciones que van desde una llamada de atención hasta el cierre de la licencia para las farmacias.
Subrayó que ante esta situación, la CANIFARMA promueve “las buenas prácticas de dispensación” de los medicamentos, “y la sustitución de la receta no es algo que vaya dentro del marco legal, entonces nosotros no podríamos ir nunca a favor de que se sustituya la receta”.
Además, abundó que a eso se debe su insistencia con el sector médico, de que el Artículo 31 del Reglamento de Insumos para la Salud establece que el médico puede prescribir denominaciones genéricas “sin ningún problema”.
“Si el médico decide que el medicamento puede ser cualquiera, el que haya en la farmacia, el Artículo 31 establece que prescriba por denominación genérica, pero si pone marca, ya está limitando la adquisición de ese medicamento a uno en particular, y si se sustituye, se cae en la ilegalidad”, remató.