Por Marco Antonio Flota


¿Cordero o borrego?

Ya de por sí no tenía muchos fans en Yucatán Ernesto Cordero, por su apellido, pues a los yucas no les gusta mucho la barbacoa, prefieren la cochinita pibil. Y devoran toneladas de lechón al horno, lo que puede ser causa de que don Agustín Carstens no visite seguido la tierra del faisán y del venado.
(Y gracias a ello, también, todavía existe una pequeña reserva de faisán y de venado, especies que estuvieron a punto de extinguirse después de la plenaria de los senadores de Emilio Gamboa en Mérida).
Es que don Ernesto Cordero llegó a Mérida en su campaña por la presidencia de su partido. Después de que le encasquetaron la clásica guayabera y de recibir besos de señoras de la casta divina disfrazadas de mestizas con ternos y joyas de filigrana que valen lo que un año de comida para una auténtica mestiza, Cordero soltó su rollo:
"¡...Para honrar ese legado, ese legado de millones, de miles de mexicanas y de mexicanos que desde 1939 han construido el País que hoy tenemos, yo quiero ser presidente... del PRI!"

¡Bomba!
Su compañero de fórmula, el ex gobernador Oliva de Guanajuato, quedó más tieso que una momia paisana. Si estuvo presente el ex Timbiriche, Max Cortázar, habrá querido tocarle la marcha fúnebre. Afortunadamente no lo acompañaba el senador Javier Lozano, ex priísta hoy panista, pues quizá hubiera corrido a afiliarse al PRD.
El gran salón donde estaban reunidos los pocos corderistas yucatecos casi quedó vacío.
La legendaria panista Ana Rosa Payán, dos veces alcaldesa de Mérida, quizá recordó que es campechana y regresó a su terruño. A sus tierritas--su hacienda, pues-- regresó Beatriz Zavala, ex diputada, ex senadora, ex secretaria de la SEDESOL con Calderón.
El ex gobernador panista Patricio Patrón Laviada, quien quedó fuera del PAN por no renovar su registro, quizá pensó en emigrar a Morena.
En fin, que Ernesto Cordero Arroyo dejó a todo mundo asombrado con su afirmación de que quiere ser presidente del PRI. Y como no corrigió en el momento su dicho, quedó en el aire si fue un lápsus brutus o una traición del subconsciente.
Aunque algunos recordaron que si Genaro Borrego, ex presidente nacional del PRI, ahora es panista, Cordero puede aspirar a ser priísta. Pero con ese aire de monaguillo y oratoria franciscana, difícilmente puede dirigir a un partido que ha tenido militantes como Gonzalo N. Santos, el célebre Alazán Tostado, quien declaró aquello de "En política, moral es un árbol que produce moras" (Para que después resultara que no moras, produce Moreiras).
No puede Cordero aspirar a dirigir al PRI, un partido que ha tenido de líderes a ideólogos como don Roberto Madrazo o gandallas como Jesús Reyes... perdón: al revés. Imposible que don Ernesto pueda dirigir al PRI que ha sido manejado con el espíritu agresivo, retador, de Jorge de la Vega Domínguez o la mansedumbre de doña Beatriz Paredes... digo: al revés.
No, definitivamente, fue un lápsus. Cordero no aspira a convertirse en borrego, como suelen llamar los críticos a los priístas. Aunque, como dijo Capulina, puede ser, a la mejor, quién sabe.
Ahora que el PRI es el símbolo de la honradez, de la honestidad a toda prueba, mientras el PAN es el partido de Oceanografía, de los Bribiesca, de los moches... Ernesto Cordero sí quiere presidir el PRI.

¡RRIINNGG!
-Bueno, San Lázaro, fracción parlamentaria del PAN...
-¿Es cierto que la PGR indaga posibles nexos del diputado Villareal con los "moches"?
-Sí, pero aquí los estamos esperando para darles su "moche".

EPIGRILLO
Padece cansancio extremo
Héctor Suárez hijo. ¡Ya!
Y le va a seguir me temo:
¿quién aguanta a ese papá?