Por José Escobar Zavala
Cronista de la Ciudad


Aún cuando los caminos vecinales del Valle del Yaqui requieren de mayor labor de mantenimiento, vale la pena realizar por estos días en plan de paseo familiar para admirar la extensa planicie triguera que emana de los numerosos campos agrícolas. La vista del alentador paisaje justifica los pronósticos de los hombres del campo, en el sentido de que el rendimiento por hectárea será satisfactorio.
Por otra parte, comentábamos ayer que aunque nuestra cabecera municipal no es lo que dice un destino turístico, como lo son Álamos y San Carlos, también tiene lo suyo en cuanto a atractivos para toda clase de visitantes. Tenemos a la mano los pueblos de la Tribu Yaqui, con su cultura secular. Y para quienes gustan de la pesca deportiva la Presa Álvaro Obregón (Presa del Oviáchic), tiene abundancia de las especies siguientes: lobina, tilapia, bagre y carpa. Además, se puede en aguas de la presa practicar el esquí acuático.
En resumen, Ciudad Obregón tiene de todo: diversión, paseo y descanso. Quienes prefieren las playas, deben tomar en cuenta que la zona costera del Golfo de California se encuentra a sólo cuarenta kilómetros de aquí, lo que permite en un mismo día disfrutar del mar y volver a la ciudad a temprana hora.
Socializando el temario podemos decir que se vistieron de gala los miembros de la Mesa Geriátrica para agasajar el pasado miércoles por su cumpleaños a dos de sus correligionarios: el dirigente cetemista Octavio Calderón Amaya que arribó a los 73 años, y el contador público Roberto Prieto Lizárraga, de 66 años, aunque éste no asistió por problemas de salud.
El ágape, con bella música de antaño, tuvo lugar en el acogedor paraje campestre de Ricardo Muñoz Arceo, y el platillo estelar fue un exquisito pescado zarandeado que preparó con todo su arte culinario José Manuel Campoy Escamilla, quien fue blanco de merecidos elogios por todos los comensales. Por ahí estuvimos, además de los mencionados, Leobardo Madrid Calles, Juan Leyva Cepeda, Alberto Camacho Cuevas, Moisés Nava Urquizo, Humberto Gutiérrez Ramírez y el autor de esta columna.
Y un día como hoy, en 1887, se llevó a cabo un cateo general en San José de Guaymas, en busca del caudillo yaqui, José María Leyva (a) Cajeme, quien poseía conocimientos de milicia ya que había sido miembro del Ejército Nacional alcanzando el grado de capitán. En 1874 el Gobierno local lo nombró alcalde mayor del Río Yaqui, cargo que desempeño durante varios años, hasta convertirse en líder de la etnia, para librar una guerra muy costosa y sangrienta contra el Gobierno Federal. Al final fue vencido y pasado por las armas.