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Viven un calvario familiares de las 35 víctimas del camionazo en Veracruz

EL UNIVERSAL

VILLAHERMOSA.- Los familiares de las 35 víctimas del accidente carretero en Veracruz no sólo soportan el dolor de haber perdido a los suyos; ahora, enfrentan con enojo e impotencia el anuncio de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Tabasco de que es probable que no todos los restos sean identificados y que las conclusiones podrían tardar hasta 15 días e, incluso, semanas.

No están conformes. Exigen que se identifique a las víctimas lo más rápido y preciso posible.

Ángeles Ramírez y su hermana Amalia viajaron con sacrificio desde el Distrito Federal para acompañar a su familia de Tabasco. Pidieron permiso en sus trabajos. Ángeles es tía de Deysi González, joven de 26 años que perdió la vida en el accidente y dejó en la orfandad a un niño de siete meses y a un par de gemelos de un año cuatro meses.

La esperaba en la Ciudad de México, a donde la joven madre ya no llegó. “Los viajes Huicho no nos dijeron absolutamente nada, fue a través de mis familiares aquí en Tabasco que nos enteramos” de la tragedia.

En un inicio, a los deudos se les dijo que las conclusiones estarían en 48 horas, pero ahora resulta que el tiempo podría ser más.

“En la televisión dicen una cosa, los periódicos dicen otra cosa, aquí dicen otra cosa. No se vale jugar con la gente, que es humilde, con el sentimiento de las personas”, reclama Ángeles.

En su mente ronda la idea de que si alguno de los fallecidos hubiera sido familiar de un político o empresario, rápido se habría aclarado su identidad. “Como decimos si hubiera sido gente con dinero, con poder, ya se hubieran movido más. No se vale, están jugando con la tragedia humana”, señala Ángeles.

Vislumbra que todo esto va para largo. Ahorita estamos hablando de los cuerpos, pero a nivel de investigación qué va a proceder, cuestiona. Sigue preguntando; ¿qué va a pasar con la empresa?

¿Qué va a pasar con los responsables?

Su hermana Amalia Ramírez comenta que ha platicado con familiares de otros fallecidos y, le han dicho que los restos están en un sitio con clima, pero no bajo congelación.

Y añade, “¿cómo quieren hacer una prueba de ADN si no tienen el cuerpo en buen estado?”.

A la sede de la PGJ continúan llegando familiares. Se les lleva hasta el Servicio Médico Forense para ver si identifican a los suyos. En la mayoría de los casos los intentos han fracasado porque los restos están irreconocibles.

En la explanada de la procuraduría siguen los llantos, las lamentaciones y los abrazos entre los deudos.

Entre ellos han comenzado a analizar la posibilidad de manifestarse este miércoles a las 10 horas en la sede de la PGJ para exigir que se le dé celeridad al proceso de identificación de los cuerpos.

“No dormimos y casi ni comemos pensando cuándo llegarán los ataúdes de nuestros familiares”, señala Rosa Alipi Cano, cuñada de Juan Manuel de la Cruz Hernández, una de las víctimas.

Juan Manuel y otros cinco familiares viajaba al partido de fútbol América-Puebla, que se efectuó el domingo en el estadio Cuauhtémoc de la Angelopolis. Todos murieron.

No quería ir, pero viajó para no despreciar a su suegro Edison Hernández Chablé, quien había comprado los boletos.

A Rosa la subprocuradora Aureola Rodríguez Cupil le reiteró que “pudiera ser que la prueba de ADN no dé con los resultados” ante el estado de los cuerpos.

Ella ruega que no sea el caso de su hermano y pide a las autoridades que hagan su trabajo con rapidez y entiendan el dolor de los deudos.

En los trabajos de identificación trabajan elementos de las procuradurías de Tabasco, Chiapas y la PGR.

Este martes la PGJ entregó a familiares los primeros dos cuerpos de víctimas del accidente carretero. Fueron los de Eduardo y César García Herrera.