Miles de personas participaron de los actos y marchas

Por Alberto Armendáriz

AGENCIA REFORMA

RÍO DE JANEIRO.- Marchas de protesta, huelgas y saqueos.

Una agitada jornada de movilización convocada por diversos grupos en todo Brasil agudizó ayer la tensión social que ha suplantado el clima de fiesta en el que debería estar envuelto el País cuando faltan 27 días para que inicie el Mundial de Futbol.

Sindicatos, agrupaciones estudiantiles, asociaciones de maestros, partidos de extrema izquierda, anarquistas y los movimientos de trabajadores sin techo y sin tierra, fueron los organizadores del “Día de lucha contra la copa”.

Éstos esperaban resucitar el espíritu de indignación masiva que en junio de 2013 llevó a millones de personas a las calles en rechazo al multimillonario gasto público en estadios para el Mundial y en reclamo de mejores servicios públicos. Pero no fue así.

Si bien miles de personas participaron de los actos y marchas en una veintena de ciudades, incluidas las 12 que serán sede de los partidos que comienzan el próximo 12 de junio, no se trató del “día de furia” tan temido por el Gobierno de Dilma Rousseff.

En São Paulo, por la mañana, cientos de militantes del Movimiento de Trabajadores Sin Techo y del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra bloquearon las principales vías de acceso a la ciudad.

Por la tarde, fueron grupos de estudiantes y maestros quienes cortaron la emblemática Avenida Paulista; hubo algunos tumultos, neumáticos incendiados y corridas en medio de gases lacrimógenos.

Al menos 20 jóvenes fueron detenidos por la Policía, que estimó en 7 mil personas el tamaño de la manifestación.

En Río de Janeiro, fuertemente custodiados por policías, unos mil 300 cariocas se reunieron frente a la Estación Central de trenes.

En Brasilia, cientos de manifestantes invadieron la sede de la empresa Terracap, responsable por la construcción del estadio Mané Garrincha, hasta ser desalojados por las fuerzas de seguridad.

Manifestaciones menores se realizaron en Belo Horizonte, Porto Alegre, Curitiba, Salvador, Fortaleza, Natal, Manaos y Cuiabá.

Ya en Recife, donde la policía militar está de huelga en reclamo de un ajuste salarial, la situación se tornó más violenta.

Durante la madrugada ocurrieron 11 homicidios, se registraron varios saqueos a tiendas de electrodomésticos, ropa y supermercados en los cuales hubo 48 personas presas.

Ante el temor generalizado, muchas escuelas y comercios decidieron no abrir sus puertas.

Para garantizar el orden, el Gobierno central envió efectivos del Ejército y de la Fuerza Nacional a esta ciudad donde la Selección de México se enfrentará a Croacia el 23 de junio.

“No negamos los conflictos, tenemos que aprender a convivir con ellos. No hay ninguna vergüenza en eso, pues vergonzoso sería no reconocerlos y no buscar soluciones”, señaló Rousseff.