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Por Ulises Díaz
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Para la siguiente década, la tarea de los países de América Latina, incluido México, debe ser que el crecimiento económico sea lo suficientemente acelerado para sostener el aumento en la movilidad social de la población, dijo Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina.
A nivel regional, la tendencia es que la población está dejando el estadio de pobreza extrema (cuando ganan al día menos de 1.25 dólares) y pobreza moderada (entre 1.25 y 4 dólares) para entrar a una etapa de transición, pero que tampoco llega a ser clase media.
Actualmente, el 40 por ciento de la población latinoamericana está en este grupo que vive con entre 4 y 10 dólares al día, pero la labor de los gobiernos debe ser que rebasen este estadio y no que retrocedan.
“Tuvimos una década que para Latinoamérica en su conjunto fue muy buena, prácticamente se redujo a la mitad la pobreza extrema y por primera vez en la historia la clase media es superior a las gentes que viven en pobreza o pobreza extrema”, dijo en conferencia de prensa.
“Esto es un gran logro pero a la vez es un gran reto porque para mantener los niveles de crecimiento y de erradicación de pobreza que se dieron en estos diez años se requiere tomar una serie de medidas importantes, sobre todo en materia de productividad, que permitan mantener el paso si ocurriera un entorno adverso”, precisó Familiar.
Según este experto, será necesario hacer inversiones en infraestructura, que todavía es baja, así como en mantenimiento de la que ya está vieja, reducir los costos de logística, en educación, tanto en acceso como en calidad para acceder al sector productivo.
“Por eso la urgencia y la importancia de no ser complacientes y de promover las reformas y medidas necesarias para apuntalar este crecimiento para cumplir estas ambiciosas metas”, señaló este funcionario, quien previamente se desempeñó como titular del Fonacot.
Adicionalmente, los gobiernos tendrán que hacer esfuerzos por mejorar los servicios para este sector de la población que entra a la clase media y que pide servicios más sofisticados en vivienda, educación secundaria y terciaria, financieros, entre otros.
“Entusiasma que haya reducción de la pobreza y un incremento de la clase media pero a la vez genera una presión importante para mantener un patrón de crecimiento que llevaría a los gobiernos de la capacidad para dar estos servicios que están demandando así como evitar los riesgos de dar un paso atrás y que esta población en vulnerabilidad no retroceda”, enfatizó.