Por Irene Savio
AGENCIA REFORMA
CIUDAD DEL VATICANO.- A dos semanas de su viaje a Tierra Santa, Francisco apuesta por la paz entre israelíes y palestinos.
En un inédito evento, celebrado en momentos en los que las negociaciones entre ambos bandos se han estancado, el Pontífice sentó ayer en los jardines vaticanos al Presidente palestino, Mahmoud Abbas, y al israelí, Shimon Peres.
Ahí, en medio de los dos, el Papa pidió romper la espiral del odio y la violencia y que inicie un camino nuevo en busca de la unidad.
“No renunciemos a nuestras responsabilidades, (...) de cara a nuestras conciencias y de frente a nuestros pueblos”, afirmó, en un acto que fue una mezcla de declaraciones de cariz religioso y político.
“La historia nos enseña que nuestras fuerzas por sí solas no son suficientes. Más de una vez hemos estado cerca de la paz, pero el maligno, por diversos medios, ha conseguido impedirla”, agregó.
“Por eso estamos aquí, porque sabemos y creemos que necesitamos la ayuda de Dios”, puntualizó Francisco.
“Queremos la paz para nosotros y para nuestros vecinos”, respondió Abbas.
“Podemos, juntos y ahora, (...) llevar la paz a nuestros hijos. Esta es nuestra tarea, la sagrada misión de los adultos”, agregó Peres.
Pese a todo, el activismo de Francisco es una incógnita en cuanto a resultados.
“Es indudable que el verdadero ganador del evento ha sido el Papa. Su reputación internacional ha salido reforzada, (pues es) más difícil que algo cambie en la región”, dijo ayer a Reforma una fuente israelí que habló bajo anonimato.
El conflicto israelí-palestino lleva más de medio siglo y las recientes negociaciones promovidas por Washington han acumulado más fracasos que triunfos.