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Gracias a un polémico penal y doblete de Neymar, Brasil arrancó el Mundial con un triunfo de 3-1 sobre Croacia


Por Fernando Vanegas
AGENCIA REFORMA
SAO PAULO.- La primera victoria de Brasil en su Mundial fue hecha en Japón.
Un regalo del árbitro Yuichi Nishimura, quien decretó como penal una inexistente falta dentro del área, dio la ventaja a Brasil en un cerrado partido que los anfitriones terminaron ganando 3-1 a Croacia.
Al parecer, a Nishimura le quedó cargo de conciencia tras expulsar al brasileño Felipe Melo hace cuatro años en Cuartos contra Holanda, que marcó la eliminación de la Verde-Amarela en Sudáfrica. Ayer saldó su "deuda".
A 64 años del Maracanazo, Brasil volvió a ganar un partido mundialista en casa, con dos goles de Neymar, quien en el primero hizo gala de técnica y luego aprovechó el penal; Óscar cerró la cuenta.
Sin embargo, no se puede hablar de un debut brillante de los anfitriones. De hecho, su flojo inicio provocó que Croacia tomara la delantera muy pronto para callar a más de 61 mil aficionados que llenaron la polémica Arena Corinthians.
Marcelo anotó un autogol al no poder despejar un pase cruzado que lanzó Ivica Olic desde la izquierda, tras un ligero desvío de Nikica Jelavic.
No llegó a ser un "silencio sepulcral" como el que narran las crónicas de aquella "Final" que jugaron Uruguay y Brasil en Río en 1950, pero sí golpeó el ánimo brasileño.
En la cancha, el Scratch se repuso pronto gracias a Neymar. Bastó que el delantero quedara de frente a la portería croata por primera vez para que hiciera el 1-1 con un machucado disparo de zurda que salió tan colocado, que venció la estirada del arquero Stipe Pletikosa.
Volvió la calma, pero no del todo. Esta versión de Brasil depende del colectivo porque, salvo Neymar, nadie más brilló.
Cuando se pensaba que los principales problemas de Brasil eran sus estadios, la Selecao daba motivos para preocuparse por algo más.
Entonces vino la supuesta falta de Dejan Lovren sobre Fred, un jalón que sólo Nishimura percibió y que los brasileños aceptaron sin cuestionar. Los reclamos croatas no se hicieron esperar y contrastaban con la algarabía en la tribuna.
Así, Neymar volvió a quedar de nuevo frente a la portería para vencer a Pletikosa, aunque en esta ocasión el portero alcanzó a desviar el balón, pero no lo suficiente.
Pese a la ventaja, el triunfo brasileño no parecía seguro. Las atajadas de Julio César en los últimos 10 minutos dieron cuenta de ello. Con el alma en un hilo, todo Brasil suspiraba.
En eso apareció Óscar para sellar el partido con un punterazo para marcar el 3-1 y que los brasileños pudieran seguir la fiesta tranquilos.