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NOTIMEX
WASHINGTON.- La crisis humanitaria provocada por el aumento de las detenciones de menores inmigrantes colocó al Gobierno de Estados Unidos en una encrucijada, que dio fresca munición a los republicanos para criticar su política migratoria.
La rápida respuesta del Gobierno con la apertura de albergues para niños inmigrantes en tres bases militares en Texas, California y Oklahoma puso en evidencia deficiencias y se vio rebasada por esta nueva oleada migratoria, sobre cuyo origen no parece haber un claro consenso.
Mientras el Gobierno insiste que este aumento de menores que viajan solos es producto de la violencia que viven sus países de origen, los republicanos sostienen que la política migratoria de la administración del Presidente Barack Obama ha generado esta oleada.
El senador republicano por Iowa, Chuck Grassley, acusó el miércoles pasado al Gobierno estadunidense de ser el responsable de que estos niños sean sometidos a esas difíciles circunstancias por falsas promesas de su política migratoria.
‘La administración ha rehusado ser seria frente a la reforma migratoria. Su política ha enviado la señal de que todos tienen una oportunidad de obtener beneficios migratorios aun si quiebran la ley’, dijo Grassley al secretario de Seguridad Interna (DHS), Jeh Johnson, durante una audiencia ese día.
Grassley, opositor de la reforma migratoria, dijo que la decisión del DHS de renovar por dos años más el programa de acción diferida o DACA abonó a este mensaje, algo que fue rechazado de manera tajante por Johnson.
‘Creo que la situación está motivada primeramente por las condiciones de los países que (estos menores) están dejando. El Salvador, Honduras y Guatemala, violencia y pobreza’, dijo el funcionario.
Johnson dejó en claro igualmente que tanto el DACA como una eventual reforma migratoria no beneficiarán ni a los menores ni a los adultos de nuevo arribo.
El DACA, implementado en junio del año pasado, ha significado un alivio para cientos de miles de jóvenes que llegaron al país de manera ilegal siendo niños, a cambio de cumplir con una serie de requisitos.
La Patrulla Fronteriza ha detenido a casi 47 mil menores de edad durante el presente año fiscal, de acuerdo con cifras del DHS.
El problema lo representan los niños que provienen de Centroamérica, que tienen que ser enviados a un albergue para su posterior deportación.
Sin embargo, el plazo de 72 horas para cumplir con la transferencia de los menores a los albergues no se ha cumplido en la mayoría de los casos, resultando en estancias más prolongadas de estos niños en instalaciones pensadas para adultos.