+Campañas Electorales
+Regular Pendones
Por Gerardo Armenta Balderrama


En su próxima reunión el Cabildo de Navojoa recibirá una propuesta de discusión sobre lo que electoral o políticamente se conoce ya como el abuso de la "pendonitis". Regidores del PRI harán el planteamiento respectivo. Así lo hicieron saber los ediles Jorge Arellano Cruz y Cayetano Millanes Buitimea.
La idea de la propuesta aludida se encamina a reglamentar en Navojoa el uso de pendones en las campañas electorales. El Congreso local eludió increíblemente ocuparse de este asunto en días recientes, zafándose de ejercer una obligación suya de primer orden. Remitió la atención del tema al criterio de los Ayuntamientos, donde tendrán que resolver en uno u otro sentido con respecto a la muy extendida práctica de pendones para promover a quienes buscan cargos de elección popular.
Los regidores Arellano Cruz y Millanes Buitimea señalaron que los navojoenses "tenemos derecho a vivir campañas limpias al margen de tanta contaminación visual". Enfáticos, dijeron igualmente: "Queremos campañas más limpias, donde se respeten las reglas del juego, reglamentos y normatividad, por lo que deseamos que en Cabildo se aborde y se tomen acuerdos al respecto".
Tienen razón. Aunque también cabría preguntar por qué nunca en esta materia se han respetado las pertinentes reglas del juego. Por culpa de esta lamentable omisión se llegó precisamente a los excesos patológicos en el particular empleo de los pendones. Lo curioso es que a éstos se les han adjudicado virtudes mágicas o quirúrgicas para tornar como maravillas políticas a quienes vía fotográfica (sometida la imagen a todos los recursos habidos y por haber para beneciarla) publicitan sus gracias electorales a través de la puesta de cartoncillos y plásticos en las partes más insólitas e inadmisibles de la vía pública.
Es cierto: el exceso de esa práctica durante las campañas electorales llegó particularmente la vez anterior a niveles que no resultaría sensato repetir impunemente. La ciudadanía navojoense (como es de creerse ocurrió en el resto del estado) constató el desbordamiento de una práctica proselitista como la mencionada que en efecto registró extremos francamente demenciales.
La "pendonitis" devino en un ejercicio político rayano en la torpeza. Es así porque le apuesta o descansa en factores ofensivos o elementales de la promoción política, como bien pudieran ser los que primitivamente harían creer que bastan sólo la foto de un candidato (a), los colores de su partido y una frase simplista para hacer campaña electoral. Procede aquí una pregunta enfadosa: ¿y las ideas en qué parte del pendón moran?
La respuesta de suyo es muy simple: en ninguna parte. Acaso la idea sea precisamente que no haya ninguna a la vista para que su enunciado no le haga sombra a la personalidad de quien aspira a conquistar votos de la población. El hecho es que todos los partidos políticos, unos más que otros, dependiendo esta circunstancia de su relación inmediata con el poder, han recurrido a la utilización de pendones para generar simpatía electoral a su causa.
Sin embargo, la vez pasada en Navojoa fue un tanto el colmo. No está claro en estos momentos que podrá ocurrir en el futuro inmediato con tan vistosa aunque ineficiente estrategia política. Quedó dicho renglones arriba que los Cabildos sonorenses dirán la última palabra sobre este asunto. El propio de Navojoa se dispone a formalizar la respectiva discusión en ese sentido.
Pero el hecho de que dos regidores priístas estén a favor de regularizar el uso de los pendones no quiere decir que, por ejemplo, todo el Cabildo navojoense esté a favor de esa decisión. Ello quiere decir que todavía falta conocer un acuerdo del pleno edilicio para saber a ciencia cierta qué pasará con esta controversia, cuyo destino tampoco tiene que ser razón parta que los regidores navojoenses queden súbitamente descerebrados.
La razón aconseja reducir al mínimo o hasta límites tolerables la utilización de pendones. Alegatos en contrario ni siquiera deberán considerarse como viables, habida cuenta de que ningún ámbito urbano puede ser tomado como base de propaganda electoral.
Principios de esta naturaleza no son nuevos. Lo que pasa es que hicieron crisis en virtud de la "pendonitis" desatada. Hoy se busca no repetir esa ingrata experiencia pública. En ese objetivo los Cabildos tendrán un papel definitivo. Aunque falta por ver cómo lo enfrentarán. Lo ideal es que lo hagan con apego al sentido común. Pero...